El caso estalló a partir de una denuncia de una casa legal de apuestas, Betwarrior. Los responsables de esta empresa vieron que dos usuarios habían jugado una cantidad inusual de dinero al partido de Deportivo Madryn contra Almirante Brown del 20 de octubre pasado por la anteúltima fecha del torneo de Primera Nacional. Partido que ya estaba envuelto en la polémica antes de jugarse: el máximo ídolo de la institución de La Matanza, Daniel Bazán Vera, decidió dejar la dirección técnica del equipo tras salvarlo del descenso y a ese encuentro en el Sur fue una formación alternativa donde habituales titulares les dejaron su lugar a juveniles. De hecho cinco tuvieron su bautismo de fuego en ese partido donde Madryn, de ganar, se ponía puntero.
Lo que ocurrió fue que en el primer tiempo Almirante dio la sorpresa: ganaba uno a cero. Finalmente en 25 minutos Madryn le hizo cinco goles y liquidó la faena. ¿Qué tiene de extraño esto? Que los dos apostadores de Betwarrior identificados como Cinthia M. y Sebastián O., acertaron resultado primer tiempo, ganador final y cantidad de goles mayor a cuatro. Y que jugaron cifras, que según esa empresa, no se condice a lo habitual en ese tipo de encuentros ni a las cuentas asociadas.
Con ese dato, Lotería de la Ciudad de Buenos Aires les pidió a las restantes casas de apuestas online autorizadas que remitan informes sobre el evento y si hubo comportamientos inusuales. Y lo que llegó fue contundente. Bplay informó que detectaron una alerta de riesgo en ese partido con dos usuarios que habían abierto cuentas apenas días atrás y que apostaron acertando resultado de primer tiempo, resultado final y cuantos goles marcaban ambos equipos y si un equipo convertía más de tres. Un nombre de los apostadores pasó de largo, Federico Calderón. Pero el otro hizo ruido, mucho ruido: Matías Sebastián Beares Pérez, que se había registrado en la página apenas 11 días atrás y era árbitro de la Asociación del Fútbol Argentino donde trabajó como juez de línea hasta en 11 partidos de Primera División. Pero mayor fue el asombro cuando llegó la información de Bettson: ahí también había apuestas de Beares, en este caso a resultado de medio tiempo y resultado final, ambas correctas y su registro en la página era del 16 de octubre, sólo cuatro días previos al partido cuestionado. Por su parte la otra casa que faltaba responder, Bet365, también mandó su reporte: una usuaria había apostado 100.000 pesos y ganado nueve millones en ese evento acertando resultado medio tiempo, final y cantidad de goles específicamente.
Lotba además pidió otro dato: cuánto dinero en general se había jugado a ese partido y cuanto correspondía a estos usuarios. Pues bien, se verificó que el 49 por ciento del dinero apostado era sólo de estas cinco personas y que habían ganado más de 16 millones de pesos tras apostar un millón cincuenta mil. Un negocio redondo.
Con toda esta documentación, Lotería de la Ciudad presentó la denuncia en la fiscalía de Eventos Masivos a cargo del doctor Maximiliano Vence, que empezó la semana pasada la investigación. Si bien está en secreto de sumario, según pudo saber Infobae las primeras medidas van sobre establecer afinidades entre los cinco apostadores y sobre todo los vínculos del ahora separado árbitro Beares, quien de por sí no podía apostar porque eso está prohibido para cualquier persona que tenga vínculo contractual con el espectáculo deportivo o sus organizadores, en este caso la AFA. Por ahora no hay una pesquisa sobre el partido en sí, aunque según fuentes judiciales esta podría llegar en una segunda etapa y llamar a declarar a jugadores, técnicos y al árbitro de aquel encuentro, Diego Ceballos.
El caso estalló en la casa madre del fútbol, que lo primero que hizo fue separarlo por completo a Beares del mundo de la redonda. Según afirmó a Infobae una persona del mundo arbitral, las sospechas sobre él venían hace tiempo. “Preguntate por qué dejaron de designarlo hace cinco años. Si bien estaba excedido de peso y ese fue el motivo para dejarlo de lado, con una dieta volvía a dirigir, ¿no? Bueno a veces hay rumores sobre otras cosas”. El tema es que la AFA puso el ojo en muchos otros partidos extraños y en errores arbitrales poco comunes. Así, al momento separó a otros seis árbitros siendo el caso más notorio el del juez Nicolás Jara, que estaba dirigiendo en Primera B, y al que en redes sociales el periodista Pablo Carrozza lo expuso como presuntamente arreglando partidos por medio de chats de Whatsapp con gente vinculada a casas de apuestas. Tan escandaloso fue el caso que cuando estalló, lo reemplazaron del partido que debía dirigir, Deportivo Español frente a El Porvenir, con un día de anticipación. En el Ascenso se presume que tuvo influencia en al menos diez encuentros donde todos tuvieron acciones muy polémicas.
Por eso llamó la atención lo de Beares: árbitro y jugando en una casa oficial con apuestas muy concretas y dateadas. Y mientras la Justicia va por sus pasos, la AFA ya le sacó la tarjeta roja.