Política

DIRIGENTES RADICALES PIDIERON LA RENUNCIA DE MARTÍN LOUSTEAU

No obstante, el senador no piensa revisar su posición ni dar un paso al costado. Por un lado, controla las manijas del partido gracias a su sociedad con Morales. Y, por otro, se jacta de haber interpretado el reclamo militante y de los principales órganos partidarios, además de defender a los jubilados y la clase media.

  • 15/06/2024 • 11:47

Corría la tarde del martes y Martín Lousteau acababa de reunirse reservadamente con Victoria Villarruel para puntear los últimos cambios al articulado de la Ley Bases que propondría en el recinto. El senador, uno de las figuras antagónicas a Javier Milei en el mundo opositor, lamentó toparse con un grupo de periodistas en los pasillos, pero caminó sin prisa hasta su búnker en el Palacio. Apenas abrió la puerta de su oficina, sus colaboradores comentaban los zócalos de los canales de noticias con mayor audiencia. Por esas horas las emisoras ponían en duda la presencia de Lousteau en el arranque de la sesión y criticaban su coqueteo con el kirchnerismo. “Eso es una novela”, bromeó el jefe de la UCR, quien jura que nunca puso en duda su decisión de dar quorum, pese a que votaría en contra.

La escena es el corolario de una de las semanas más complicadas que enfrentó Lousteau desde que asumió al frente de la UCR. Sin embargo, quienes lo tratan a menudo cuentan que en privado no mostró síntomas de nerviosismo. Es más: aseguran que respiró aliviado cuando concluyó el dictamen propio con el que sostendría su rechazo a la Ley Bases, una maniobra planificada que lo volvió a dejar aislado del resto de la bancada del radicalismo en la Cámara alta, el bloque de Diputados y, sobre todo, de los cinco gobernadores que se enrolan en el centenario partido: Alfredo Cornejo (Mendoza), Gustavo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco), Carlos Sadir (Jujuy) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), su gran aliado en el mapa nacional de la UCR.

La ESTRATEGIA  que diseñó Lousteau para contraponerse al modelo de Milei y ganar en la comparación con sus socios del radicalismo volvió a hacer crujir los cimientos de la fuerza. Como ya había ocurrido en la discusión en el Senado del DNU de desregulación de la economía y del Estado que firmó Milei apenas llegó a la Casa Rosada, Lousteau no logró hacer equilibrio ni compatibilizar su rol de legislador opositor en el Congreso con el papel de presidente del Comité Nacional. Así, el exembajador en EE.UU. volvió a priorizar la construcción de un estilo y proyecto personal a la tarea de amalgamar a las distintas ramas internas de la UCR. Dado el malestar que provocó su actitud en instancias cruciales para Milei, parece difícil que pueda liderar o reunificar al espacio con vistas a 2025 sin desplegar una táctica para coordinar posturas y tender puentes con sus adversarios internos.

Pese a que volvió a jugar como un singlista, Lousteau hizo un gesto simbólico hacia los gobernadores radicales y, ante todo, su socio Pullaro, que salvó a Milei de una debacle en el Congreso: dio quorum, lo que impidió que el kirchnerismo lograra voltear la sesión y pusiera contra las cuerdas al Gobierno, y acompañó el paquete fiscal en la votación en general. Ese era uno de los pedidos que le habían hecho los mandatarios en la última reunión que mantuvieron en los días previos a la sesión. “Estábamos a favor de corregir, pero él tira a matar, es un jugador pesado”, dice uno de los popes de la UCR. Es que Lousteau fulminó el diseño del blanqueo, la redacción de bienes personales o el articulado de la restitución ganancias, el corazón del set fiscal. El traspié que más le dolió a Milei en su paso por el Senado -Guillermo Francos se comprometió a arreglar el tema en Diputados, la Cámara de origen- encierra una paradoja: el oficialismo rifó el paquete fiscal en el lugar que se supone que dominan los gobernadores. Ellos son los más necesitados por un alivio en sus cuentas, pero no lograron imponerse en la Cámara alta. A último momento, Francos, a sabiendas de la debilidad de Milei, llegó a pedirles a los diez mandatarios de JxC que presencien la sesión para evitar una caída. Ellos se negaron por cuestiones de agenda y logística, pero acordaron emitir un comunicado, que redactó Rogelio Frigerio y motorizó Cornejo. Pullaro avisó que no le parecía conveniente y que no quería firmarlo cuando el texto ya había sido difundido.