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“Queridos hermanos y hermanas ¡Feliz domingo", arrancó a las doce en punto de Roma (las 7 de la Argentina), generando una ovación y aplausos de los más de 20.000 fieles, turistas y romanos presentes en la Plaza de San Pedro.

Operado el martes pasado de un cáncer de pulmón, el Papa -que comentó el Evangelio del día que presenta una de las enseñanzas más famosas de Jesús: “¡Devuelvan al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios!“-, no apareció para nada como un hombre al que le habían extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho. Ostentó una buena voz, como si nada hubiera pasado, pero al final sí aludió a su nueva situación de salud.

“Deseo agradecer a todos aquellos que en estos días rezaron por mí. He sentido realmente vuestro apoyo. ¡Gracias!“, dijo. ”Expreso especial reconocimiento a médicos, enfermeros y a todo el personal del Policlínico Gemelli", añadió. “Esta experiencia me hizo sentir la cercanía a los que pasan una situación de enfermedad”, afirmó.

“Una vez superada esta fase delicada, como saben, ahora retomaré gradualmente mi actividad, con la ayuda de Dios y de sus oraciones. ¡Gracias de nuevo y que tengan un buen domingo!“, concluyó, firme al mando, como siempre parco, pero pragmático.

En una aparición muy breve, de menos de diez minutos, no habló de su futuro viaje a América latina -que el cirujano que lo operó dijo que estaba en condiciones de hacer-, pero volvió a enviar un mensaje de calma, serenidad.

Su recuperación fue tan rápida, en efecto, que si bien el Vaticano había anticipado siete días de postoperatorio, al final fueron cuatro y fue dado de alta ayer, sábado. Salió antes porque los análisis de sangre y la radiografía de tórax realizados por la mañana habían dado bien. Aunque aún no están listos los resultados de los exámenes histológicos que dirán si después de la remoción de un cáncer de pulmón será necesario realizar algún tipo de tratamiento.

Ante esta circunstancia y en procura de tener como objetivo la salud del Papa , de fuentes vaticanas dijeron a LA NACION que, de realizarse realmente el viaje -más allá de las palabras del profesor Margaritora aún reinan muchas dudas entre mucho altos prelados de la curia-, la agenda seguramente tendrá cambios y será menos intensas, “alivianada” y casi seguramente eliminará la etapa en Cusco.

Autor: admin