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EXCLUSIVO DIARIO DE SANTIAGO: ASÍ ESTÁ PARTE DEL PARQUE AUTOMOTOR  EN LA MUNICIPALIDAD DE LA BANDA. 

Las imágenes revelan con meridiana claridad la destrucción y abandono que recibirá la nueva administración municipal.

 

El cementerio de metal: el fin de los autos abandonados

La acumulación de vehículos en desuso, convertidos en chatarra y focos de infección, empuja a pensar en el nivel de destrucción. Lo que empieza como una total falta de apego a las unidades que son patrimonio de los vecinos o un desperfecto mecánico termina transformándose en un problema de salud pública, inseguridad y contaminación ambiental.

Los obradores tomados por el óxido

Caminar por algunos organismos se convirtió en un desafío, esquivando siluetas de metal oxidado. Autos con los vidrios estallados, cubiertas desinfladas y habitáculos repletos de basura forman parte de un paisaje que devela los cuatro años de destrucción masiva. Estos rodados que trabajaban en favor de los vecinos se convirtieron en el refugio ideal para alimañas y reservorios de agua donde prolifera el mosquito transmisor del dengue.

 

 

Destrucción y fin social: fundir el pasado

El destino final de estas unidades es el playón de compactación. Tras pasar el tiempo de resguardo legal en los depósitos —que suele rondar entre los 30 días y los seis meses según la normativa local—, los vehículos pasan a formar parte del inventario de chatarra municipal.

La pequeña crónica de una ciudad absolutamente devastada, que se terminará el 31 de octubre en La Banda.

Autor: admin