EN 43 AÑOS DE DEMOCRACIA, EL FRENTE CÍVICO POR SANTIAGO ASUME LA ENORME RESPONSABILIDAD DE GOBERNAR LA BANDA
La Banda, Santiago del Estero. — En el marco de los 43 años de continuidad democrática en el país, el Frente Cívico por Santiago (FC) se encamina a asumir lo que sus propios dirigentes califican como "la enorme responsabilidad" de conducir los destinos de la ciudad de La Banda. El traspaso de mando representará un cambio de época para el municipio bandeño, históricamente gobernado por sectores opositores al oficialismo provincial.
La llegada del Frente Cívico al principal bastión adverso de la provincia reconfigura por completo el escenario político local. Fuentes ligadas al espacio aseguraron que los ejes prioritarios de la nueva gestión estarán centrados en la modernización de la infraestructura urbana, la optimización de los servicios públicos y una fuerte articulación directa con el Poder Ejecutivo provincial para reactivar obras clave.
"Gobernar La Banda en este contexto democrático es un desafío histórico que asumimos con madurez y compromiso vecinal", señalaron voceros del partido, destacando la necesidad de pacificar el clima político local y trabajar en una gestión de "puertas abiertas" para todos los bandeños.
Con las expectativas vecinales en alza, el nuevo equipo de gobierno ultima los detalles de los planes de contingencia para las primeras semanas de gestión, donde la recolección de residuos, el bacheo y la iluminación de los barrios periféricos serán las pruebas de fuego iniciales para medir el pulso de la nueva administración.
Detrás de los discursos políticos y los cambios de gestión, la realidad cotidiana de La Banda expone el mapa de una ciudad que sus propios habitantes describen como desatendida y precarizada. El asfalto destruido, la falta de redes de agua potable estables en la periferia y un sistema de alumbrado público obsoleto configuran el diagnóstico de un municipio con deudas sociales alarmantes.
Las quejas de los bandeños se repiten en cada barrio: el deficiente servicio de recolección de residuos genera focos infecciosos crónicos, mientras que el transporte público urbano y la inseguridad en las zonas comerciales y periféricas complican el día a día de los trabajadores. La falta de planificación a largo plazo ha dejado a la ciudad en un estado de vulnerabilidad que requiere un plan de contingencia inmediato, lejos de las promesas de campaña.
Para la nueva administración del Frente Cívico por Santiago, el panorama no ofrece margen de error ni periodos de gracia. El verdadero desafío no será la retórica del cambio de signo político, sino la capacidad real de volcar recursos financieros y técnicos para revertir el abandono estructural, auditar el estado en que se reciben las arcas municipales y devolverles a los vecinos la dignidad de los servicios básicos esenciales.
La gestión saliente del ex intendente Roger Nediani (cuyo paradero se desconoce) y sus colaboradores directos, deja a La Banda sumida en una profunda crisis institucional, financiera y de servicios públicos.
Tras su derrota electoral frente al oficialismo provincial encabezado por el intendente electo Llamil Abdala, el cierre de ciclo de la administración municipal se ve sacudido por graves denuncias de nepotismo, precarización salarial, colapso de la infraestructura urbana y un controvertido incremento de la planta de personal en sus últimos días de mandato.
Lo que sectores de la oposición y vecinos califican abiertamente como "el desastre de la gestión Nediani" ha pasado de ser una crítica política a plasmarse en un crítico escenario de transición. A las recurrentes postales de calles intransitables, basurales a cielo abierto por deficiencias crónicas en la recolección y el reciente e impactante incendio de un colectivo de línea en pleno centro comercial —que expuso la alarmante falta de controles e inversión en el transporte urbano—, se suma ahora un frente judicial y legislativo adverso por el manejo de los recursos públicos.
Las claves del colapso institucional
Diversos sectores políticos y gremiales coinciden en tres ejes que terminaron por detonar la administración municipal de La Banda:
- Emergencia salarial y conflicto gremial: Mientras la administración provincial garantizaba un piso salarial significativamente superior, en La Banda gran parte de los empleados municipales percibían haberes severamente devaluados.
- La "pesada herencia" de los pases a planta: Tras consumarse su derrota en las urnas, Nediani rubricó el pase a planta permanente de 214 agentes y autorizó más de 700 contrataciones y recategorizaciones. Esta medida compromete de manera drástica el presupuesto municipal heredado por la nueva gestión.
- Denuncias de nepotismo y falta de transparencia: El Concejo Deliberante local llegó a aprobar la interpelación del jefe comunal ante sospechas de haber violado sus propios decretos de emergencia económica para incorporar a familiares directos y punteros políticos dentro de la estructura jerárquica del municipio.
Ante el inminente traspaso de mando, concejales de diversas bancadas opositoras exigen de manera unánime una auditoría profunda e integral de las arcas del municipio. El objetivo prioritario consiste en determinar el verdadero estado de la deuda financiera y evaluar el impacto real de las designaciones de último momento, las cuales amenazan con condicionar seriamente los primeros meses del nuevo gobierno electo.
El clamor vecinal se transforma en una exigencia judicial y administrativa: los bandeños demandan una investigación exhaustiva y denuncias penales formales contra el intendente saliente, Roger Nediani sus ex funcionarios y colaboradores.
Ante el inminente traspaso de mando previsto para este sábado 31 de octubre, la ciudadanía y diversos bloques legislativos coinciden en que el estado de abandono de la ciudad no puede quedar impune, calificando las últimas medidas de la gestión como un intento de blindaje político y financiero.
La indignación de los habitantes de La Banda ha superado el descontento en las urnas. En los últimos días de la transición hacia el gobierno del intendente electo Llamil Abdala, las redes sociales, los centros vecinales y los pasillos del Concejo Deliberante se convirtieron en caja de resonancia de un pedido unánime: justicia y rendición de cuentas.
Los ciudadanos exigen que la nueva administración no actúe con complicidad ni "borrón y cuenta nueva", sino que promueva denuncias penales concretas por el presunto vaciamiento del municipio.
El malestar social se fundamenta en un contraste intolerable para los vecinos. Mientras los servicios básicos colapsaron por completo —dejando calles intransitables, sistemas de desagües pluviales tapados por años de desidia y focos infecciosos en los barrios—, la intendencia saliente apresuró decretos para asegurar el futuro político de su entorno.
Las sospechas de malversación y abuso de autoridad apuntan principalmente a la alteración del presupuesto público en beneficio personal y partidario.
"No queremos solo declaraciones políticas; exigimos que se presenten las pruebas ante la justicia santiagueña", manifiestan referentes sociales de la ciudad.
El desafío para el gobierno entrante del Frente Cívico por Santiago ya no se limita a limpiar y reconstruir La Banda; la ciudadanía ha fijado como condición de legitimidad inicial que se audite a fondo el patrimonio municipal y se denuncie formalmente a los responsables de un descalabro histórico que condiciona el bienestar de miles de familias bandeñas.
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