Duro golpe para Milei: una de las universidades más prestigiosas del país advierte que la economía entró en recesión
La economía argentina vuelve a encender todas las alarmas. Un nuevo informe de la Universidad de San Andrés (UdeSA), una de las instituciones académicas más prestigiosas del país, anticipa que el Producto Bruto Interno (PBI) cayó 2,66% durante el tercer trimestre de 2026, un resultado que, de confirmarse oficialmente, implicaría el ingreso de la economía en una recesión técnica, es decir, dos trimestres consecutivos de caída del PIB. La economía ya cayó en el segundo trimestre de 2026.
El dato representa un desafío para el presidente Javier Milei, que construyó buena parte de su capital político alrededor de la estabilización macroeconómica y la promesa de una recuperación sostenida.
Aunque el Gobierno consiguió avances relevantes en materia de inflación, ordenamiento fiscal y normalización de variables económicas, la actividad vuelve a convertirse en uno de sus principales problemas. Y el calendario agrega presión: las elecciones presidenciales de 2027 se acercan y la recuperación todavía no logra consolidarse.
La Universidad de San Andrés anticipa una caída mucho peor de la esperada
El informe, elaborado por el Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios (CECN) de la Universidad de San Andrés y actualizado el viernes 23 de octubre, presenta un diagnóstico particularmente preocupante.
Su modelo Nowcast, que combina 29 indicadores económicos de alta frecuencia, calcula que el PBI se contrajo 2,66% entre julio y septiembre respecto del trimestre anterior, en términos desestacionalizados.
La cifra representa un deterioro de 0,58 puntos porcentuales frente a la estimación de la semana anterior y acumula cinco actualizaciones consecutivas a la baja.
Además, resulta considerablemente peor que la proyección del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que en septiembre anticipaba una contracción del 0,95% para ese mismo período.
- Es decir, la Universidad de San Andrés estima una caída 1,71 puntos porcentuales mayor que la prevista por el consenso del mercado.
El contraste con el segundo trimestre también resulta significativo. Según la primera publicación del INDEC, la economía había retrocedido 0,59% entre abril y junio. Si se confirma la nueva estimación, la Argentina acumularía dos trimestres consecutivos de contracción, la definición habitual de recesión técnica.
La cifra del tercer trimestre todavía es una proyección académica, no un dato oficial. El INDEC publicará el resultado el próximo 16 de diciembre.
El dato que terminó de hundir las expectativas
La principal explicación del deterioro reciente aparece en los últimos indicadores de actividad publicados por el INDEC.
En julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) sufrió una caída desestacionalizada del 2,8%. En agosto, lejos de mostrar una recuperación significativa, apenas avanzó 0,07%.
Para el modelo de la UdeSA, ese resultado fue determinante.
La universidad esperaba una recuperación cercana al 1% durante agosto. El desempeño real quedó muy por debajo de esa expectativa y explica prácticamente toda la corrección negativa de la última semana.
El informe destaca que algunos indicadores ofrecieron señales mejores de las previstas, como los despachos de cemento, los aportes reales a la seguridad social y las importaciones. Sin embargo, esas mejoras parciales no alcanzaron para revertir el deterioro general de la actividad.
La conclusión del trabajo es que la economía no solamente continúa debilitada, sino que la contracción del tercer trimestre podría ser considerablemente más profunda de lo que anticipaban los analistas.

El principal activo político de Milei enfrenta una prueba decisiva
La dimensión del problema excede las estadísticas económicas.
Desde su llegada a la Casa Rosada, Milei convirtió la estabilización de la economía en el eje central de su programa de gobierno. La desaceleración inflacionaria, el equilibrio fiscal y la normalización del sistema de precios constituyeron algunos de los avances más relevantes de su gestión.
El Gobierno enfrenta ahora el desafío de transformar esos avances en mayor producción, empleo, inversión e ingresos para los hogares.
La persistencia de una actividad económica débil plantea una dificultad política evidente: los beneficios de la estabilización necesitan trasladarse a la vida cotidiana para sostener una mejora duradera en las condiciones económicas de la población.
Y el tiempo disponible se acorta.
Apenas un año separa al Gobierno de las elecciones presidenciales de 2027. Si la recuperación continúa postergándose, el oficialismo llegará al tramo decisivo de su mandato con una economía que todavía no consigue recuperar un ritmo sostenido de expansión.
Una señal de alarma para 2027
El informe de la Universidad de San Andrés no es una medición definitiva. Su metodología utiliza información disponible y modelos estadísticos para anticipar el comportamiento del PBI, por lo que el resultado final puede diferir de la estimación.
De hecho, la propia universidad reconoce que, en su historial de nueve trimestres, la sexta estimación se desvió del resultado oficial en un promedio de 0,93 puntos porcentuales.
Sin embargo, la dirección de las señales es consistente: la actividad se contrajo en el segundo trimestre y los indicadores disponibles apuntan a una nueva caída durante el tercero.
La pregunta central pasa a ser cuánto tardará en recuperarse la economía y qué intensidad tendrá ese eventual repunte.
Porque el Gobierno todavía cuenta con tiempo para revertir la tendencia antes de las elecciones. Pero los últimos datos muestran que la recuperación no está garantizada y que las mejoras macroeconómicas, por sí solas, no alcanzan para asegurar una expansión sostenida.
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