ASUMIÓ COMO INTENDENTE DE LA CIUDAD DE LA BANDA, LLAMIL ABDALA Y ORDENÓ POR UN AÑO LA EMERGENCIA ECONÓMICA , FINANCIERA Y DE SERVICIOS PÚBLICOS
El acto se llevó a cabo en el cine teatro municipal Renzi. En su primer discurso ordenó una auditoría integral de todas las reparticiones y el cese de todos los decretos de designaciones de personal y de gastos desde el 1 de enero del 2026.
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Abdala sostuvo que, a partir de la documentación obtenida durante el proceso de transición y de su comparación con los registros de Tesorería, Contaduría, Finanzas y Personal, se detectó un evidente desequilibrio en las cuentas municipales, obligaciones pendientes, vencimientos inmediatos y un sistema de servicios públicos colapsado.
“Debo comunicar a la ciudad de La Banda que he tomado una decisión. Voy a emitir un decreto de necesidad y urgencia con el objeto de declarar el Estado de Emergencia Económica, Financiera, Administrativa y de Servicios de la Municipalidad de La Banda. No me va a temblar el pulso”, expresó.
Según explicó, la declaración de emergencia se extenderá por el término de un año y tendrá como objetivos restablecer el equilibrio económico y financiero, garantizar la continuidad de los servicios esenciales, ordenar las obligaciones pendientes y verificar la legalidad y eficiencia de los procedimientos administrativos.

Uno de los puntos centrales del decreto anunciado por Abdala será la restricción de nuevas incorporaciones de personal, la cobertura de vacantes, los pases a planta permanente y la creación de cargos dentro de la estructura municipal.
El intendente aclaró que estas disposiciones no afectarán las acciones necesarias para sostener los servicios públicos esenciales ni comprometerán la estabilidad de los trabajadores municipales que cumplen sus funciones con responsabilidad y regularidad.
Además, anunció que la emergencia dejará sin efecto los actos administrativos dictados por el Departamento Ejecutivo Municipal y la Secretaría de Gabinete desde el 1 de enero de 2026 mediante los cuales se hayan dispuesto contrataciones, designaciones, incorporaciones, pases a planta permanente o modificaciones de las modalidades de vinculación laboral.
La disposición, según detalló, comprenderá decretos, resoluciones, contratos, adendas contractuales, órdenes, comunicaciones y altas en los sistemas administrativos, independientemente de su forma de instrumentación o fuente de financiamiento.
Otro de los anuncios fue la realización de una auditoría integral sobre las compras, contrataciones y pagos efectuados durante los últimos doce meses, con el propósito de revisar el manejo administrativo y financiero de la Municipalidad.
Abdala informó que también se adoptarán medidas preventivas para preservar toda la documentación respaldatoria, tanto física como digital, correspondiente a las áreas de Tesorería, Contaduría, Personal, Compras y Suministros.
“Voy a dar expresas instrucciones para llevar una auditoría integral en las compras, contrataciones y pagos en los últimos 12 meses. Y para eso, no me va a temblar el pulso”, manifestó.
El jefe comunal precisó que los resultados serán puestos a disposición del Tribunal de Cuentas y de la Fiscalía Municipal, organismos que deberán determinar los pasos correspondientes de acuerdo con lo establecido en la Carta Orgánica.
En ese contexto, también hizo referencia a la existencia de más de 400 decretos reservados emitidos por el Departamento Ejecutivo Municipal anterior. Según denunció, se trata de decisiones administrativas que no fueron dadas a conocer públicamente y cuya naturaleza genera cuestionamientos sobre la transparencia de la gestión saliente.
“Decisiones de carácter no públicas, realizadas a espaldas de la sociedad y con el único fin evidente del ocultamiento de dichas decisiones administrativas”, cuestionó Abdala, quien indicó que las medidas anunciadas también alcanzarán a una parte importante de esos instrumentos.
Durante su mensaje, el intendente sostuvo que la situación actual es consecuencia de un modelo de gestión que, a su entender, se caracterizó por la improvisación, el gasto excesivo y la falta de controles administrativos.

“De los datos obtenidos en el proceso de transición ha surgido claramente que las características de la gestión comunal se han circunscrito en un manejo basado en la imprevisión, en la improvisación, en la desidia, en el despilfarro, en la contratación de personal sin sentido ni función alguna”, señaló.
También cuestionó la existencia de una estructura municipal sobredimensionada, con áreas que, según su diagnóstico, no funcionan o presentan niveles mínimos de actividad, además de procedimientos burocráticos que generan demoras y dificultades para brindar respuestas a los vecinos.
Abdala afirmó que, pese a que el municipio había adherido anteriormente a medidas de emergencia económica y establecido normas de contención del gasto, esas disposiciones no habrían sido respetadas durante la gestión anterior.
Finalmente, el nuevo intendente sostuvo que la declaración de emergencia constituye una de las primeras decisiones de su administración y la presentó como una herramienta para reorganizar los recursos municipales, revisar los procedimientos y recuperar el funcionamiento de los servicios públicos.
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