Wall Street cae los dos meses anteriores a las 'Midterm' si pierden los republicanos y como incidirá en la elección de la República Argentina
Estados Unidos se acerca a sus elecciones de medio mandato, que tendrán lugar el primer martes de noviembre. Aunque en ellas no se elija un nuevo presidente, Donald Trump ya está volcando sus esfuerzos en una cita que será crucial en su futuro. Tras dos años convulsos en el poder, con la guerra en Irán como telón de fondo desde finales de febrero, estos comicios arrojarán luz, a modo de referéndum, sobre la opinión de la ciudadanía en torno al desempeño de Trump. Todo esto tiene reflejo en Wall Street y, con los sondeos actuales de los resultados de noviembre, tanto el presidente como la bolsa se enfrentan a un escenario adverso.
Actualmente, los republicanos poseen el control de ambas cámaras, tanto en la Cámara de los Representantes como en el Senado. Tradicionalmente, las bolsas norteamericanas tienen comportamientos alcistas en los albores de los comicios midterm (así se conocen en EEUU) en los gobiernos republicanos, si se tienen en cuenta los datos en los dos meses anteriores -septiembre y octubre-desde el año 1946. Son 10 procesos electorales en casi 80 años que permiten sacar una estadística sólida del comportamiento del mercado antes de unas elecciones de medio mandato. De media, el S&P 500 sube un 4,16% en estos 60 días antes de conocer el resultado de la votación, mientras que en los 10 midterm del lado demócrata (la muestra contempla 20 casos en total desde 1946) el principal índice de Wall Street solo avanza un 1,42%. En líneas generales, la balanza bursátil se decanta del partido que lleva un elefante por emblema en EEUU.
No obstante, aunque gobiernen los conservadores, las bolsas se tornan en bajistas en sus dos meses anteriores a las midterm si circulan más dudas que certezas sobre si el partido aguantará y mantendrá el poder en la cámara legislativa. Fue lo que ocurrió en las últimas elecciones de medio término en las que Donald Trump estaba en la Casa Blanca, en 2018. En aquel entonces, los demócratas, liderados por Nancy Pelosi, le arrebataron la Cámara de los Representantes a los republicanos. Es, también, lo que puede ocurrir ahora si se tienen en cuenta las primeras encuestas y sondeos que llegan desde el otro lado del Atlántico.
Según la plataforma RealClear Polling, los demócratas superan en 5,7 puntos a los republicanos en la encuesta de voto genérico al Congreso (48% frente al 42,3%), un margen que se ha duplicado en un año, ya que en septiembre de 2025 esta cifra era de 2,5 puntos. Además, siguiendo la misma plataforma, hasta un 55,6% de la población estadounidense se define como "desfavorable" a Trump.
Esta pérdida de popularidad coincide con el enquistamiento de la guerra en Irán. El conflicto se acerca ya a su noveno mes con poca o nula perspectiva de fin, después de que el país norteamericano haya comenzado una nueva oleada de ataques durante esta misma semana. Las tensiones y las interrupciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz han disparado el precio del petróleo que, desde el mes de febrero, ha sobrepasado los 100 dólares por barril de Brent en diversas ocasiones.
Históricamente, la inestabilidad política en EEUU antes de las elecciones midterm en el país se trasladan a la bolsa en forma de volatilidad. Un S&P 500 plano o con retornos negativos puede deberse al temor de los inversores de que se pueda producir la parálisis legislativa de medidas que están en vías de ser aprobadas u otras formas de bloqueo político. La estadística vuelve a sustentar esta idea.
Octubre y septiembre, en menor medida el segundo, son los meses más volátiles del S&P 500. Dejando a un lado los episodios que desataron un pánico extremo en estas fechas (Crack del 29 de octubre de 1929, el Lunes Negro en octubre de 1987 o el colapso de Lehman Brothers que arrancó en septiembre de 2008) las elecciones añaden el punto de incertidumbre política cada dos años por estas fechas al cierre de ejercicio de fondos de inversión en EEUU y a la vuelta a la actividad económica tras las vacaciones de verano.
A todo ello se suma en la actualidad las políticas de los bancos centrales, y a la posibilidad de que la Fed pueda subir los tipos de interés. Pese a lo que se esperaba, la reserva federal mantuvo los tipos de interés en la reunión del pasado mes de julio del corriente, manteniéndolos en la horquilla del 3,5% - 3,75%, tras elevarlos en junio. Ahora el mercado espera un alza para, más previsiblemente, en octubre. Y no se puede descartar otro ajuste más al alza de la Fed antes de pasar al 2027. Esta situación, unida a las fuertes subidas del petróleo en julio, provocó el alza de la rentabilidad de los bonos.
Los años más bajistas y más alcistas
Con todo, la bolsa sube más veces de las que baja en los dos meses antes de unas elecciones de medio mandato en EEUU. Y, de media, en las últimas 20 midterm el principal índice de Wall Street se anota un 2,7%. Esto refuerza la idea de que son las peculiaridades de cada momento y las expectativas en el resultado de las elecciones las que determinan el comportamiento final del S&P 500 en esos días. Asimismo, en las diez ocasiones más recientes (abarca hasta 1986) la reacción de la renta variable estadounidense cuenta con menor dispersión y menor diferencia de la mayor caída a la mayor subida. Es decir, es en el pasado donde los resultados son más dispares (aunque haya más caídas en las midterm de los últimos 40 años.
Tres de los cinco años más alcistas coincidieron con gobiernos republicanos en el poder (Ronald Reagan en 1982, Dwight D. Eisenhower en 1958 y George Bush en 2006). Así, el año en que las bolsas se anotaron una mayor subida fue en 1982, con un alza del 15,8% en los dos meses previos, con Ronald Reagan en el poder en un escenario de recesión en que los tipos de interés superaron el 15% -había llegado al 20 y 21% en 1980-. Una vez se dio por controlada la inflación en agosto de 1982, el presidente de la Fed de entonces, Paul Volcker, cambió de estrategia, bajó los tipos y esto potenció el rally de la bolsa. El alza de los precios cayó del 15% al 6% para mediados de ese año y, en el mes de agosto, el S&P 500 remontó más de un 30% entre mediados de agosto y diciembre.
En tiempos de Eisenhower, la economía se caracterizó por la estabilidad y una baja inflación. En medio de la severa recesión de 1958, las bolsas —que venían de una corrección del 20% en 1957— se anotaron una de las mayores subidas de la posguerra. Solo el S&P 500 rebotó alrededor de un 40%, anticipando que la crisis terminaría más pronto que tarde. Durante ese mismo año se superaron por primera vez los 10 millones de accionistas en el país.
El segundo año más alcista, 1998, también se describe como paradigmático a nivel económico. En aquel entonces, el mundo se sumió en una profunda crisis que comenzó en Asia un año antes y que se extendió hasta desembocar en la conocida como Crisis del Rublo en Rusia. La moneda local rusa cayó frente al dólar y el país se declaró en suspensión de pagos de su deuda interna.
En cambio, los periodos más bajistas corresponden a los demócratas. Los años récord fueron 1978, con Jimmy Carter; 2022, con Joe Biden, y 1946, con Harry S. Truman. De ellos, el peor fue 1978, con unas caídas de las bolsas de casi el 11% entre septiembre y noviembre. En ese periodo, Jimmy Carter hubo de hacer frente a la Segunda Crisis del Petróleo, que había comenzado precisamente en septiembre de ese año tras el estallido de la Revolución Iraní. Entonces, el coste de la vida siguió encareciéndose y la Fed subió los tipos de interés, disminuyendo así las operaciones y el volumen de negociación en bolsa. Toda esta tesitura acabó provocando una devaluación del dólar, a la que se le hizo frente con medidas de emergencia en el mes de noviembre en medio de un pánico bursátil. En total, en ese año, el S&P 500 solo subió un 2,4%.
Con Harry S. Truman, el principal selectivo estadounidense cayó un 4,4%. Corría el año inmediatamente posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial. La transición hacia una economía de paz se antojó dura: tras el regreso de 10 millones de soldados estadounidenses a su hogar, la preocupación del presidente fue el posible colapso de la economía, que no fue tal por el incremento en el consumo en las familias. No obstante, el fin de las restricciones de los precios características del periodo bélico llevó a un encarecimiento súbito de los precios, provocando una escalada en la inflación que no fue acompañada de un incremento en los salarios. Todo ello desembocó en una serie de importantes huelgas en sectores estratégicos. Este periodo de cambio se reflejó en una fuerte cesión del S&P 500, sobre todo en los peores momentos de la inflación. En el año, el selectivo cayó un 12%.
Fuente: El Economista-España
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