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La extorsión diplomática abandonó los pasillos del Pentágono para instalarse de forma explícita en el Salón Oval. En declaraciones a la prensa este lunes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, admitió en persona por primera vez que evalúa retirar el respaldo de su país a la administración británica sobre las Islas Malvinas. Lejos de responder a un imperativo de justicia histórica o a un principio anticolonialista contra el saqueo y la ocupación de 1833, la maniobra confirma la cruda naturaleza de la diplomacia transaccional de Washington: el territorio austral argentino es utilizado como instrumento de apriete para obligar al Reino Unido a triplicar su gasto bélico en la OTAN hasta alcanzar el 5% de su PBI.

Pero también es la idea del gobierno del norte hacer los esfuerzos posibles para la reelección de Javier Milei en Argentina, con un tema caro al sentimiento de ese país.

La confesión en el Salón Oval

Consultado directamente por los periodistas sobre si analiza revertir el reconocimiento a la ocupación británica a raíz de las recientes revelaciones del diario londinense The Telegraph, Trump respondió con una frase que sacudió a Downing Street:

«Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”, sentenció el mandatario estadounidense.

La escueta pero contundente definición otorgó confirmación oficial a lo que meses atrás había sido catalogado por el secretario de Estado, Marco Rubio, como una simple filtración de correos internos. La amenaza de despojar a Londres de su paraguas diplomático en el Atlántico Sur no es una idea aislada de funcionarios de menor rango: es una de las cartas activas en la mesa de decisiones del presidente de los Estados Unidos.

El chantaje como doctrina militar

La presión sobre el gobierno laborista de Andy Burnham se inscribe en la campaña de la Casa Blanca para instaurar la denominada «OTAN 3.0». Según fuentes del Departamento de Guerra (Pentágono), los planes de inversión en defensa presentados por Londres —iniciados bajo la gestión de Keir Starmer— resultan insuficientes para las exigencias de Washington.

Un alto funcionario de Defensa estadounidense anticipó que el Reino Unido recibirá «especial atención» en la revisión de los compromisos de los miembros de la alianza militar, advirtiendo que en las negociaciones «no se descarta nada en cuanto a opciones para fomentar el tipo de reparto de cargas que buscamos».

En el mismo sentido, la secretaria de Prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, dejó en claro que la administración republicana busca disciplinar a sus socios tradicionales:

  • “A pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros”, advirtió la portavoz.
  • Ratificó que el área de defensa garantizará opciones al Presidente para evitar que los aliados europeos sigan actuando como un “tigre de papel”.

Frente a la escalada, el vocero del primer ministro británico se apresuró a reiterar la postura intransigente del Foreign Office, asegurando que las islas son un «territorio británico de ultramar soberano» y que el pretendido derecho a la autodeterminación de los isleños «no está en cuestión».

La paradoja para la Argentina

Mientras el Departamento de Estado mantiene formalmente su postura de «neutralidad constante» con reconocimiento a la administración de facto británica, las expresiones públicas de Trump abren un escenario de alta volatilidad.

Para la Casa Rosada y la sintonía exhibida por el presidente Javier Milei, la admisión de Trump podría interpretarse como una victoria diplomática o una señal de que el alineamiento con Washington acerca la posibilidad de recuperar el archipiélago. Sin embargo, el análisis de fondo expone una realidad diametralmente opuesta:

1.    Moneda de canje, no causa justa: Estados Unidos no busca reparar la integridad territorial argentina ni condenar el despojo colonial, sino extorsionar a su socio histórico, económico y militar para que destine miles de millones de libras a la maquinaria bélica de la OTAN.

2.    El peligro del precedente: El mismo poder hegemónico que hoy utiliza a las Islas Malvinas para someter a su aliado nuclear más cercano es el que mañana, ante un giro de intereses, utilizará las rutas marítimas, los recursos naturales o las bases logísticas del Atlántico Sur para presionar y disciplinar a la propia Argentina.

3.    Control sin concesiones: Si Londres cede al ultimátum y eleva su presupuesto militar al 5%, la amenaza de Trump se disipará de inmediato, dejando intacto el enclave militar en Monte Agradable y sepultando cualquier ilusión de negociación bilateral para nuestro país.

Las declaraciones de Donald Trump consolidan la certeza de que el Atlántico Sur se ha convertido en el campo de batalla de una extorsión abierta. La causa Malvinas, cimentada en el derecho internacional y la memoria histórica, queda así expuesta a la lógica del garrote y la billetera de un imperio que no reconoce soberanías legítimas, sino márgenes de rentabilidad y relaciones de fuerza.

 

"OTAN 3.0": EE. UU. revisará su presencia militar en Europa

 

"Estamos redoblando nuestros esfuerzos para convertir a la OTAN en lo que siempre debió ser: una alianza equilibrada en la que Europa asuma el liderazgo de su propia defensa, la ‘OTAN 3.0'. Y para hacer realidad este objetivo, anuncio hoy una revisión del Departamento de Guerra de seis meses de duración que examinará la postura de fuerza y las bases de EE. UU.
Europa”, dijo el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ante los ministros aliados de Defensa.

El jefe del Pentágono al participar de una reunión de ministros de la OTAN  pidió tomar la palabra durante las declaraciones iniciales públicas del Consejo del Atlántico Norte.

Precisó que esa revisión "podría durar hasta seis meses, aunque también podría ser menos”.

"Revisión de la OTAN 3.0"

"Llamémosla la revisión de la OTAN 3.0. Esta revisión se llevará a cabo con la colaboración de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y del mando Europeo. Implicará consultas con el Congreso de Estados Unidos y con nuestros aliados, pero que no quepa duda: será una revisión en toda regla”, explicó.

Hegseth indicó que se diseñará para "garantizar que la OTAN avance con rapidez y de forma irreversible hacia un liderazgo europeo, asumiendo la responsabilidad principal de la defensa de Europa”.

Según dijo, esa revisión garantizará que las fuerzas estadounidenses estén "preparadas para las necesidades globales de Estados Unidos” y "que nuestro acceso a las bases y al sobrevuelo esté claramente delimitado y asegurado”.

Críticas por negativa de uso de bases europeas para guerra en Irán

Hegseth se pronunció así tras criticar ante los ministros de Defensa que diversos aliados no permitieran el uso de bases estadounidenses en su territorio para atacar objetivos en la contienda contra Irán.

De cara al futuro, también señaló que las cuotas anuales de EE. UU. a la OTAN dependerán de que los demás países cumplan sus objetivos de gasto en defensa: "Si otros aliados no realizan este gasto con urgencia, nuestras cuotas se reducirán. La OTAN será una vía de doble sentido. Es simplemente sentido común”, apostilló.

Hegseth dejó claro que Estados Unidos "no puede asumir ni pagar más por la defensa de Europa de lo que lo hacen nuestros aliados, y esta revisión adoptará un enfoque innovador”.

Y advirtió de que van a "vigilar de cerca a aquellos aliados que no lo hagan y que digan ‘no', ‘quizás' o ‘esperemos a ver qué pasa'”.

"Europa puede y debe asumir la responsabilidad principal de su defensa"

"Es una revisión en la que algunos países suspenderán y otros aprobarán con nota. En definitiva, la revisión tiene por objeto tanto mejorar la postura y las bases de las fuerzas estadounidenses como reforzar la OTAN 3.0; pretende ser constructiva, como siempre lo hemos sido”, afirmó.

Para Hegseth, esta iniciativa no supone una "sorpresa estratégica” ya que consideró haber sido "claro con todos ustedes desde mis primeras declaraciones ante este organismo en febrero de 2025”.

"Europa puede y debe asumir la responsabilidad principal de su defensa convencional, tal y como se comprometió en la cumbre de La Haya (del año pasado), y, de este modo, salvaguardar la defensa de Europa para las generaciones venideras”, concluyó.

 

Rutte: Una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó disipar preocupaciones, en vísperas de esta reunión de ministros de Defensa en Bruselas. Según él, parcial retirada prevista por Estados Unidos se enmarca en un instrumento de planificación (el Modelo de Fuerzas de la OTAN), pero que, en caso de guerra, todos los aliados, incluido Estados Unidos, harían el máximo esfuerzo militar: "Si hubiera una guerra, todos llegaríamos al límite de nuestras capacidades para asegurar que podamos librarla", afirmó.

El Modelo de Fuerzas de la OTAN determina qué Estados miembros deben mantener cuántas fuerzas y capacidades y con qué rapidez deben estar disponibles. Rutte ya había confirmado el miércoles que Estados Unidos mantendrá menos capacidades militares para la disuasión y la defensa bajo el mando de la OTAN en el futuro: "Todo gira en torno a la OTAN 3.0. Una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte que estamos construyendo", declaró a la prensa.

Fuentes: Agencia EFE y AFP

Autor: admin