EL PEQUEÑO "KICI" NO SERÁ CANDIDATO. CFK ES EL ARBITRO SILENCIOSO
Áxel Kicillof se ve -frente al espejo- seguro candidato a presidente como punto confrontativo al modelo Milei. Sin embargo, entrando en la recta de definiciones, su postulación está impregnada por varios condicionantes.
Uno de arranque es que en la provincia no tiene otra reelección, es decir, ser candidato a presidente es casi una obligación para el exministro de Economía. Es joven, podría guardarse un período más, dado que el panorama de la crisis —que atraviesa el peronismo— lo deja con escaso margen de maniobra.
El segundo inconveniente es el factor Cristina. La exmandataria, detenida de forma domiciliaria por corrupción, no quiere que quien fuera su hijo político dilecto llegue a la Rosada. Lo recela por considerar que se jugó poco o nada por reclamar su liberación. La cuestión retomó en lecturas políticas ante la visita que recibió el mandatario provincial por parte del dirigente Aníbal Fernández. Al ser consultado , el ex funcionario nacional y provincial adjudicó a una “pelotudez” salir a reclamar con carteles la libertad de Cristina. Un dardo al hijo de la líder del espacio kirchnerista.
Kicillof necesita imperiosamente el apoyo de los intendentes peronistas, quienes o están con Cristina o mantienen una postura neutral. Presionan todos para que haya un desdoblamiento electoral. Además, desde San José 1111 presionan para que vuelvan las reelecciones indefinidas de los jefes comunales. A la brevedad lo tratará la legislatura bonaerense.
Si no lo modifican, unos 80 intendentes quedarían sin poder reelegir en el total de la provincia, 18 en el Conurbano. Hay peronistas y radicales en gran cantidades y algunos del PRO.
El tercer factor deficitario es que el mapa político está muy fragmentado, pero con mayor cohesión desde la derecha. Para llegar a la presidencia necesitaría ganar muy holgadamente en provincia, y contar con Santa Fe y Córdoba. Esta última situación es muy poco probable. Pese a la caída de imagen presidencial, Milei ha logrado achatar la discusión política y, por otro lado, imponer una agenda económica. Hay ciertas cosas, como el combate del déficit fiscal y la baja de la inflación, que ya casi nadie cuestiona. Es decir, a la hora de medir su factibilidad de ser candidato , Kicillof corre el riesgo de quedar como el actor del peronismo que se entrega a una derrota dulce.
¿Es verdad que Cristina está dispuesta a dejar correr las chances del peronismo en una presidencial a cambio de tranquilidad en la causa Hotesur ? Cuidar el futuro de su hija es lo que más la desvela. La detenida es factótum de cualquier estrategia electoral. Su 20% de intención de voto duro la ubica como un árbitro silencioso.
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