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Los Pumas usaron una camiseta que dio su homenaje a la selección argentina de fútbol que ganó el Mundial de México 86. A pesar de que no lograron quebrar una racha de 17 derrotas consecutivas ante Inglaterra. No fue una más del montón, fue una caída en un contexto picante, con mucho roce, ánimos caldeados y siete tarjetas amarillas que grafican el tipo de partido que se jugó en Santiago del Estero.

En términos generales, la serie entre hemisferios volvió a quedar empatada y a Los Pumas les resta enfrentar en la segunda parte del Nations Championship -en noviembre- a Francia, Irlanda e Italia como visitantes. Antes, tendrán los test matches ante Australia y Sudáfrica en Argentina y allí Felipe Contepomi intentará consolidar una actuación más sólida de sus dirigidos, que cayeron en el debut del torneo ante Escocia, en Córdoba, ganaron en San Juan ante Gales y este sábado volvieron a caer ante Inglaterra, por 31-24, en un partido cambiante, con varios errores y jugadores pasados de rosca.

 

El final fue de película. Con el tiempo ya cumplido, pero la pelota todavía en juego y dos hombres de más por las tarjetas amarillas que dejaron a Inglaterra resistiendo con apenas 13 jugadores, Los Pumas estuvieron a centímetros de un empate milagroso. El desenlace quedó en manos del TMO y de una decisión que seguramente seguirá dando que hablar: ¿las imágenes alcanzan para determinar con semejante precisión los centímetros que impidieron convalidar el try de Bautista Delguy? En la cancha, Angus Gardner había dado señales de que el try era válido y se disponía a ordenar la conversión, hasta que fue convocado a revisar la acción. Quedó, además, otro interrogante: ¿correspondía sancionar un try penal por la infracción de Noah Caluori, que tomó del cuello al argentino cuando intentaba apoyar? Los jugadores, que suelen evitar las polémicas, también se fueron con esa duda.

Pero Los Pumas no perdieron por esa decisión. El desarrollo del partido dejó una sensación frustrante por momentos y esperanzadora por otros. El seleccionado sigue mostrando dos versiones muy distintas de sí mismo y, a la hora del análisis, resulta difícil saber cuál representa realmente su nivel.

Durante gran parte de la tarde, el equipo de Felipe Contepomi corrió siempre desde atrás, condicionado por un primer tiempo en el que Inglaterra fue mucho más eficaz. La Rosa aprovechó cada desajuste defensivo, encontró espacios con el juego al pie y castigó cada error argentino para construir una ventaja que parecía definitiva antes del descanso.

Foto: APFoto: AP

Sin embargo, el seleccionado argentino mostró una reacción que habla de su carácter. Apenas comenzado el complemento, el try de Mateo Carreras encendió la ilusión y, más tarde, el equipo supo aprovechar la indisciplina inglesa: Inglaterra llegó a jugar con apenas 13 hombres tras recibir dos tarjetas amarillas consecutivas. En ese tramo, Los Pumas recuperaron el protagonismo, se instalaron en campo rival y lograron acorralar al rival con paciencia y decisión.

Cuando parecía que el impulso podía cambiar la historia, el propio equipo argentino volvió a complicarse. Las amarillas a Joaquín Oviedo y Santiago Carreras diluyeron la ventaja numérica y, poco después, dejaron a Los Pumas en inferioridad, justo cuando más necesitaban sostener la presión. Inglaterra no desaprovechó ese momento de desconcierto y golpeó con el try de Immanuel Feyi-Waboso, que pareció liquidar el encuentro.

Foto: APFoto: AP

Pero el partido todavía guardaba un último capítulo. Con orgullo, Los Pumas fueron a buscar una remontada que parecía imposible. El try de Justo Piccardo, convertido rápidamente por Tomás Albornoz, dejó el marcador al alcance de una sola jugada y el equipo fue por la heroica en la última acción. Bautista Delguy llegó a apoyar al límite y desató el festejo argentino, pero la larga revisión del TMO anuló la conquista y terminó siendo determinante para el resultado.

Más allá del marcador, el encuentro expuso las dos caras de Los Pumas. Por un lado, las dificultades para sostener la disciplina y la eficacia durante los 80 minutos, aspectos que Inglaterra castigó con enorme contundencia. Por el otro, la resiliencia de un equipo que nunca dejó de competir y que estuvo a centímetros de protagonizar un empate memorable. Se terminó la primera parte del Nations Championship y Contepomi, seguramente, tendrá que ajustar más de una clavija de cara a lo que viene.

Autor: admin