Se desarmó Despierta Santiago en Capital y Alejandro Parnás se pasa a La Libertad Avanza
Hace apenas unos meses, Alejandro Parnás recorría Santiago del Estero como candidato a gobernador. Hablaba de disputar el poder provincial, de construir una alternativa y de encabezar un proyecto capaz de cambiar el rumbo político de la provincia.
Hoy es candidato a concejal por la Capital.
Del Mundial al potrero.
Del Mundial al potrero.

La situación no debería analizarse solamente desde la óptica personal. Lo verdaderamente interesante es lo que revela sobre el espacio político que integra. Porque cuando una fuerza pasa de prometer una pelea por la Gobernación a conformarse con una banca en el Concejo Deliberante, lo que queda expuesto no es el destino de un dirigente sino la verdadera dimensión del proyecto.
Despierta Santiago construyó gran parte de su identidad alrededor de la crítica. Crítica al oficialismo. Crítica a la Municipalidad. Crítica al transporte. Crítica a la política tradicional. Crítica a la falta de transparencia.
El problema es que una crítica pierde fuerza cuando quienes la ejercen no logran despegarse de los mismos vicios que denuncian.
Facundo Pérez Carletti busca instalarse como candidato a intendente de la Capital presentándose como una voz crítica del sistema de transporte urbano. Sin embargo, resulta imposible ignorar que la empresa Decano SRL, uno de los actores centrales de ese sistema, pertenece a la familia de su esposa. Esa realidad coloca al candidato en una situación política compleja: cuestiona un esquema del que su entorno familiar forma parte. La discusión no es jurídica. Es política. Porque quien pretende transformarse en árbitro de un partido no puede ingresar a la cancha vistiendo una camiseta.
Tampoco puede hablarse seriamente de renovación cuando uno de los principales respaldos políticos del espacio es Héctor Eduardo Ruiz.
Chabay Ruiz no es una figura perseguida por sus ideas ni víctima de una operación política. Es un dirigente que aceptó en un juicio abreviado su responsabilidad penal en una causa por abuso sexual con acceso carnal ocurrido cuando ejercía la intendencia de La Banda. Ese antecedente existe. Es un hecho judicial. Y constituye una carga imposible de separar de cualquier construcción política que pretenda presentarse como la expresión de una nueva ética pública.
Por eso llama la atención la facilidad con la que algunos dirigentes hablan de transparencia, institucionalidad y valores republicanos mientras comparten espacio con quienes representan exactamente lo contrario.
La política santiagueña necesita controles, necesita oposición y necesita voces críticas. Pero también necesita coherencia.
No alcanza con denunciar los defectos de los demás. Hay que demostrar que se es diferente.
No alcanza con señalar privilegios ajenos. Hay que explicar los propios.
No alcanza con pedir ejemplaridad para otros. Hay que ejercerla.
Tal vez por eso la candidatura de Parnás a concejal termina siendo mucho más que una candidatura a concejal.
Es la confirmación de que detrás de los grandes discursos provinciales no había una construcción política capaz de sostenerlos.
La historia reciente muestra a un espacio que prometía disputar la Gobernación y terminó discutiendo lugares en una lista municipal. Que prometía renovación y terminó abrazándose a figuras del pasado. Que decía representar algo distinto y terminó pareciéndose demasiado a aquello que cuestionaba.
La política tiene estas ironías.
Hay dirigentes que arrancan en el potrero y llegan al Mundial.
Y hay otros que anuncian que van a jugar la final y terminan peleando un lugar en la cancha del barrio.
Fuente: xavierferrera.com
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