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Madrid no ha dormido. Desde las 5.00 de la mañana, las arterias principales que desembocan en la Plaza de Cibeles presentaban un aspecto insólito. Miles de fieles, pertrechados con sacos de dormir, sillas plegables y banderas, comenzaron a ocupar los sectores acotados para una cita que ya es historia de la Iglesia española. El buen tiempo ha acompañado desde el alba, con un sol primaveral que presagiaba la intensidad de la jornada.

Visita del papa a Madrid

Vista aérea de la plaza de Colón Eduardo Manera, Alberto Albujar y Manuela Pérez

A medida que avanzaba la mañana, la cifra de asistentes se ajustaba a las previsiones oficiales. Según el comité organizador, más de un millón de personas se han congregado en el eje Prado-Castellana para asistir a la misa del Corpus Christi presidida por el papa León XIV.

La Policía se ha visto obligada a cerrar los accesos al Paseo de la Castellana ante el máximo de ocupación alcanzado. En Colón, el ambiente era de una tensa calma con los miembros de seguridad facilitando agua para combatir el calor al tiempo que ayudaban a algunas de las familias que habían quedado separadas por las vallas de seguridad.

Un pastor entre la ternura y las llaves de oro

A las 9.15, el papa León XIV abandonaba la Nunciatura Apostólica. Su entrada en la Plaza de Cibeles a bordo del papamóvil ha sido el primer gran estallido de júbilo de la mañana. El vehículo ha recorrido lentamente el Paseo del Prado y ha rodeado la Plaza de Neptuno, permitiendo de este modo que el pontífice bendijera a la multitud que gritaba incansablemente "¡Viva el papa!". Durante el recorrido, se han vivido escenas de gran emotividad cuando el personal de seguridad acercaba a algunos niños y bebés al vehículo para que el santo padre los abrazara y bendijera individualmente.

El papa León XIV saluda a un bebé en Madrid

El papa León XIV saluda a un bebé en Madrid v

Antes de dar comienzo a la liturgia, frente al Palacio de Cibeles, tuvo lugar un acto civil de gran relevancia. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entregaba a su santidad la Llave de Oro de la Ciudad en presencia de los miembros del Consejo Municipal.

Tras firmar el Libro de Honor y revestirse en una sacristía improvisada en el interior del palacio —donde medio millar de sacerdotes se revestían para la eucaristía—, el pontífice se ha dirigido al presbiterio instalado frente a la fuente de la diosa Cibeles.

 EFE/Chema Moya

En el estrado, a la izquierda del presbiterio, aguardaban las más altas autoridades del Estado. La Familia Real al completo, encabezada por los reyes y acompañados por la princesa de Asturias y la infanta Sofía, encabezaba la representación institucional. Junto a ellos, figuras como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; la ministra de Educación, Milagros Tolón; y líderes políticos como Alberto Núñez Feijóo o el expresidente José María Aznar, daban cuenta de la magnitud del encuentro.

El espacio, bellamente adornado con alfombras de flores que seguían la tradición española del Corpus, se ha convirtió en una inmensa catedral bajo el cielo de Madrid.

"Madrid es un acuífero de vida"

Tras el canto de entrada "Pueblo de Reyes" —interpretado por 400 personas integrantes de los coros de la JMJ, San Juan de Ávila y las escolanías del Escorial y la Santa Cruz— el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, tomaba la palabra para dirigir la monición de entrada y el saludo inicial de la eucaristía. Sus palabras, cargadas de lirismo y compromiso social, contextualizaron la identidad de la Iglesia madrileña ante el sucesor de Pedro.

Haciendo referencia a un antiguo dicho local —no demasiado conocido entre los locales— el cardenal Cobo afirmaba: "Existe un antiguo dicho madrileño que afirma: 'Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son'. Sí, santidad, Madrid está edificada sobre agua. Aunque no tenga playa, guarda en sus entrañas un inmenso acuífero. A los cristianos esa imagen nos habla de cómo es la presencia del agua viva del Bautismo, fuente de nuestra identidad y fundamento de nuestra comunión en lo profundo".

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El purpurado continuaba su intervención subrayando el carácter acogedor de la diócesis y su rechazo a la exclusión: "'Mis muros de fuego son', continúa el viejo refrán. No son muros de piedra porque la tradición recuerda que, al derrumbarse una parte de la muralla, apareció la Virgen de la Almudena. Desde entonces, esta Iglesia ha aprendido que no está llamada a levantar muros, sino a abrir puertas y a avivar el fuego del Espíritu en medio de la ciudad. Ese es su muro y su puerta. Por eso hoy salimos al corazón de Madrid para proclamar que Dios sigue habitando entre su pueblo y nos envía a construir una sociedad más fraterna, donde nadie quede invisible y donde el pan llegue a todos".

Una escuela de fe y compromiso

Tras la proclamación del Evangelio de San Juan, el silencio se apoderaba de la multitud para escuchar la homilía de León XIV. El papa ha comenzado reconociendo el valor de la tradición española en esta solemnidad: "Esta memoria del Señor presente en el pan eucarístico está en el corazón de vuestra fe y de la historia de vuestro pueblo. Aquí en Madrid, pero también en tantos otros lugares de España, el Corpus Christi no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios".

El pontífice ha profundizado en la necesidad de que la religiosidad no sea un mero recuerdo, sino una fuerza viva: "Que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que se visita, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano".

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Con un tono enérgico pero paternal, León XIV hizo un llamamiento a la acción social derivada de la Eucaristía: "No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo". El papa ha insistido en que el Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con "los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados".

Y terminaba su homilía recordando a figuras de la santidad española como san Manuel González y san Juan de la Cruz, pidiendo que la gracia eucarística convierta a los fieles en "pan partido, entregado y ofrecido" para la transformación de la historia.

Una liturgia de toda la Iglesia

La misa ha seguido el rito habitual con una solemnidad exquisita. Las peticiones han sido leídas por fieles de diversos estados de vida, pidiendo por la unidad de los cristianos, por la sabiduría del papa, por la paz mundial y por los que sufren en el cuerpo o el espíritu.

 EFE/Javier Lizón

El momento de las ofrendas ha sido especialmente representativo de la diversidad de la Iglesia madrileña y española. Al altar se han acercado perfiles muy variados: desde jóvenes voluntarios de la JMJ hasta familias con niños, ancianos, personas con discapacidad y representantes de la vida consagrada, simbolizando la entrega de toda la vida del pueblo a Dios. El coro interpretaba el "Verbum Supernum Prodiens" de Santo Tomás de Aquino mientras los dones eran recogidos por el pontífice, celebrante principal.

La plegaria eucarística ha sido recitada en un ambiente de profundo respeto. Más de medio millar de obispos y sacerdotes han concelebrado junto al papa, creando una imagen de unidad eclesial sin precedentes en la capital. Durante la consagración, el silencio de un millón de personas ha sido el testimonio más elocuente de la fe de los congregados.

La comunión y la fe en la calle

La distribución de la comunión ha sido un prodigio de organización. Decenas de miles de patenas han salido de Cibeles hacia todos los sectores de la Castellana y el Paseo del Prado. Mientras tanto, el repertorio musical alternaba piezas clásicas como el "Panis Angelicus" de César Franck con cantos populares como "Oh buen Jesús" y "Hambre de Dios".

 Juanma Cuéllar / RTVE

Tras la oración de postcomunión, el rito ha continuado con la procesión eucarística. El Santísimo Sacramento, portado en una custodia de gran valor artístico, comenzaba su recorrido por las alfombras florales. Por razones de orden y de seguridad, la organización reducía la participación de quienes acompañan al Santísimo Sacramento en relación a los que habitualmente lo hacen en el Corpus de Madrid. Colocados en filas por los extremos de la calle, procesionaban, además de los diáconos y acólitos necesarios, los niños que han hecho la primera comunión este año, algunos laicos, representantes de la vida consagrada, presbíteros, todos los cardenales, arzobispos y obispos. La comitiva la cerraba el papa portando el Cuerpo de Cristo en la custodia bajo palio.

Las calles de Madrid, convertidas en un "inmenso altar", han sido testigos de cómo la fe salía del templo para habitar la cotidianidad de la ciudad. La procesión ha culminado con una bendición eucarística solemne impartida por el papa desde el presbiterio de Cibeles.

Despedida y legado bajo el sol de Madrid

La ceremonia ha finalizado con el canto de la "Salve Regina" y el himno "Majestad", dejando en el aire de Madrid una sensación de renovación espiritual. Al término, el pontífice se ha dirigido a la Nunciatura para un encuentro privado con la Orden de San Agustín, poniendo fin a una mañana que ha marcado un hito en la historia de la capital.

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El balance de la jornada no se mide solo en la cifra récord de más de 1.200.000 asistentes, sino en el mensaje de una Iglesia que, en palabras del cardenal Cobo, quiere ser "casa abierta y asamblea convocada por Dios". León XIV se despide de las calles madrileñas dejando una encomienda clara: que la fe no sea un museo, sino una escuela que enseñe a "arrodillarse ante el hermano". El cielo de Cibeles, que este domingo ha visto rezar a una multitud más que notable, guarda ya el eco de unas palabras que llaman a la construcción del bien común y a la visibilidad de los olvidados.

 

Fuente. Televisión Española

Autor: admin