Ex presidente de la CAME advierte que la economía argentina aún no produce lo suficiente
El conflicto distributivo, la tensión entre equilibrio fiscal y aspiraciones de las clases medias, "no es un malentendido político sino la expresión de un problema económico subterráneo: la economía argentina no produce suficiente como para satisfacer simultáneamente ambos objetivos", advirtió el ex titular de la CAME Osvaldo Cornide.
Dijo que esto ocurre "no porque los argentinos seamos irracionales o corruptos, o porque administremos mal, sino porque amplios sectores de la estructura productiva arrastran tecnologías viejas, falta de inversión, baja capitalización y productividad insuficiente para remunerar genuinamente lo que la sociedad aspira".
Explicó que es lo que el desarrollismo llamó, hacia fines de los años 50, "subdesarrollo".
"Cuando la productividad no alcanza, la política económica enfrenta un dilema real: o se prioriza el equilibrio macro resignando aspiraciones sociales, o se priorizan las aspiraciones sociales a costa del equilibrio macro. Ambas son respuestas racionales a una restricción estructural real", señaló.
Dijo que el liberalismo argentino "nunca aceptó que su fracaso no era político sino productivo: un tipo de cambio retrasado, una presión tributaria sin contrapartida en servicios, la ausencia de crédito e infraestructura para la industria, no son tan sólo el resultado del populismo (verbigracia un Estado que atiende las demandas sociales), sino las condiciones que el propio liberalismo realmente existente reprodujo".
Y sostuvo que el peronismo, por su parte, "tampoco entendió que motorizar la demanda sin darle prioridad a la dinamización real, efectiva de la oferta, no resuelve los problemas sino que los posterga, en una suerte de procrastinación del atraso, anabolizando una estructura productiva que lo que necesita es transformarse", en declaraciones publicadas en La Nación y recogidas por la Agencia Noticias Argentinas.
"Lo que Argentina necesita no es un acuerdo entre liberales y populistas sobre cómo repartir lo que hay. Necesita una política que agrande lo que hay: que eleve la productividad de los sectores rezagados, que cuide y capitalice la industria existente, que provea los bienes públicos que el mercado no produce espontáneamente y que el Estado argentino, tanto liberal como peronista, nunca proveyó de manera sistemática", indicó.
Advirtió que "el desprecio por lo estatal, que se extiende a todo lo público, se transforma en el símbolo de una política que renuncia al desarrollo".
Cornide sostuvo que "el experimento político libertario no parece ser apenas una versión extrema de la lógica confrontativa, a caballo de la posición típica liberal o el ajuste perpetuo. Es sobre todo la apuesta por especializar al país en tres sectores de alta productividad y así equilibrar el sector externo mientras se desmantela el resto".__IP__
"La salida no es un justo medio entre liberalismo y populista. Está en un tercer camino que no se plantea hace décadas: una política de desarrollo que tome como objetivo central capitalizar todos los sectores productivos, dinamizarlos, asumiendo los complementos públicos que la inversión privada requiere", consideró.
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