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Los viajes internacionales del Papa son definidos por el mismo Pontífice en conjunto con la Secretaría de Estado del Vaticano, en este caso del cardenal Pietro Parolin. El Papa toma la decisión final basándose en invitaciones de obispos locales y jefes de Estado, priorizando zonas de conflicto, diálogo interreligioso o comunidades marginadas. 

La planificación y coordinación logística de estos viajes se estructura de la siguiente manera:

  • El Papa: Es quien determina las prioridades pastorales y aprueba personalmente los destinos y las fechas de cada gira.
  • Secretaría de Estado: Evalúa la viabilidad diplomática, política y de seguridad de los destinos sugeridos.
  • Coordinadores y Nuncios Apostólicos: Existen organizadores vaticanos específicos (como el coordinador oficial de los viajes papales) y los nuncios (embajadores del Vaticano en cada país), quienes se encargan de negociar el cronograma y los detalles sobre el terreno con los gobiernos locales. 

La cobertura oficial de las actividades, discursos y anuncios sobre las rutas se realiza a través de la oficina de prensa de la Santa Sede, mediante el Vatican News o la plataforma oficial Vatican.va.¿Cómo opera la coordinación de viajes del Papa?

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¿Quién opera la coordinación de los viajes y visitas del Papa? Un mexicano lidera el equipo de la Secretaría de Estado que incluye garantizar la vida del Papa.

Todos quieren la visita del Papa, pero la mayoría desconoce la coordinación que se requiere para lograr la presencia del Santo Padre en una nación. Por ello, desde hace menos de 1 siglo, el Vaticano tiene un coordinador de viajes.

 

Además de los aspectos religiosos y estratégicos, la viabilidad del destino está afectada por distintas variables. La construcción de puentes para la paz es una. Igualmente, privan elementos logísticos y la seguridad real del pontífice.

Esta función recae en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Funciona a través de su Sección para los Asuntos Generales. En la actualidad, monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda desempeña esta delicadísima tarea.

 

Él es el Coordinador de los Viajes Apostólicos desde su designación por el papa León XIV anunciada en junio del 2025. Sucede al prelado de la India, el actual cardenal George Koovakad, quien estuvo al frente desde 2021.

 

¿Por qué un coordinador de viajes papales?

La figura es relativamente nueva tal como la conocemos. Tiene su origen en el pontificado de Pablo VI y ha evolucionado de perfiles técnicos y laicos a diplomáticos de carrera, bajo la Secretaría de Estado.

No existió hasta la designación de Jacques Martin en 1964, porque no había tal necesidad. Luego, adquirió un cariz que condujo a su reconfiguración. De hecho, los pontífices no viajaban más allá de Roma; no como ahora.

En ese pontificado surge el primer “Papa peregrino” de la era moderna, rompiendo con un encierro de los pontífices en el Vaticano que se extendió por décadas. Y aquel coordinador organizó el viaje a Tierra Santa.

 

Un año más tarde será pionero al visitar la sede de la ONU en Nueva York, Estados Unidos, donde pronunciará el famoso discurso: “¡Nunca más la guerra!”. Después visitará Portugal (1967) y peregrinará hasta Fátima.

En 1968 se convertirá en el primer Papa en visitar América Latina, aterrizando en Colombia para el Congreso Eucarístico y la Conferencia de Medellín. También será el primero en pisar África, donde honrará a mártires de Uganda.

¿Qué hace la coordinación de viajes apostólicos?

Aunque la coordinación es amplia, es posible delimitar labores cruciales. Se rige por la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium (2022) y por el Reglamento de la Curia Romana (2025) que fijan competencias a la Secretaría de Estado.

 

Esta normativa establece que la asistencia diaria al Pontífice y la coordinación con dicasterios le corresponde a tal Secretaría. Mientras que la función del coordinador de viajes es como operador central —logístico y diplomático— en cada visita:

  • Realiza visitas previas al país de destino para definir con precisión sedes e itinerario y evaluar cronometrajes entre actividades pontificias; así como para estudiar cómo responder a posibles contingencias.
  • Actúa como enlace entre la Nunciatura (el equivalente de una embajada), las autoridades civiles del país anfitrión y la Conferencia Episcopal del país. Escucha las propuestas, evalúa, consulta y decide.
  • Coordina los perímetros y traslados con la Gendarmería Vaticana, la Guardia Suiza y fuerzas de seguridad locales. Analiza con atención los planteamientos del actor regional y trabaja en mitigar los riesgos.
  • Organiza el listado de personas que viajan en el avión (secretarios, médicos, periodistas y protocolo) y supervisa detalles operativos; desde el alojamiento hasta el menú y cualquier posible complicación.
  • Estudia con la Segunda Sección de la Secretaría de Estado el impacto de la visita: pastoral, religioso y diplomático. Impide que el viaje sea instrumentalizado y exige una plena libertad religiosa.

Las credenciales del actual coordinador de viajes

Monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda nació el 11 de julio de 1978 en Santa Clara, estado de Durango (México). Es sacerdote y licenciado en Derecho Canónico egresado de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma.

Su trayectoria internacional comenzó en la Nunciatura Apostólica de Burundi, donde permaneció por espacio de tres años. Allí su perfil técnico fue validado por monseñor Franco Coppola, un diplomático de carrera del más alto nivel.

Todo dio inicio en 2013. Año en que al arzobispo Pietro Parolin le designan Secretario de Estado Vaticano, por lo que sus misiones se desarrollaron bajo supervisión indirecta del más alto diplomático de la Iglesia católica.

Hungría y Burundi son nodos críticos en su carrera. El primero, porque fue sede de dos viajes apostólicos del papa Francisco. En ambos, el sacerdote mexicano formó parte esencial del equipo de avanzada que organizó las visitas.

Mientras que Burundi —adonde acudió el cardenal Parolin en 2025 como legado pontificio— es considerado un territorio de valor estratégico para la Santa Sede, debido al flujo de migrantes que recibe desde la República Democrática del Congo.

Recientes movimientos de calibración vaticana, en línea con objetivos del Santo Padre, llevaron al cardenal a volar a tierra africana para ordenar obispo a quien fuera su secretario privado, ahora nuncio, monseñor Relwendé Kisito Ouédraogo.

Tal como ha quedado en evidencia, según los datos del Anuario Pontificio (que paradójicamente estuvo a cargo de José Nahúm Salas), África es un pulmón espiritual para la Iglesia, en contraste con el resto del planeta.

La Santa Sede ve en este sacerdote a un funcionario diligente y capaz, quien conoce la casa por dentro, pero que también domina el terreno. Alguien respetuoso de las leyes y profundamente humilde que opera en silencio.

Un cambio relevante: ¡La seguridad del Papa!

Además de lo pastoral y logístico, la coordinación de un viaje apostólico busca garantizar la vida del Papa. Esto cobró interés tras la visita a Filipinas en 1970, cuando el papa Pablo VI sufrió un grave atentado.

El dinamismo de esos viajes y el incidente sentarían las bases logísticas y teológicas de lo que después serían las visitas de Juan Pablo II. Y las convertiría en herramientas de diplomacia para la paz y presencia pastoral.

Incluso, el “Atleta de Dios” sufriría un atentado en San Pedro en 1981. Aunque ocurrió en el Vaticano, aquel ataque sería calificado como terrorismo internacional. El pontífice resultó herido. Más tarde, perdonaría al agresor.

Los riesgos son reales. De hecho, el papa Francisco los sufrió en Irak en 2021. Lo reveló él mismo en su autobiografía Esperanza (2024), donde menciona que inteligencia británica y servicios de seguridad neutralizaron intentos de atentado.

Afortunadamente, los viajes apostólicos cuentan con una coordinación robusta, el respaldo de la Secretaría de Estado de la Santa Sede… Y la oración a Dios de los millones de fieles que con afecto abrazan a diario al Papa.

 

 

Autor: admin