La Noticia Falopa: Hacer oficialismo en los medios condena socialmente y bajan las ventas
La Noticia Falopa: Hacer oficialismo en los medios condena socialmente y bajan las ventas.
Un debate por demás interesante se da en los medios de comunicación. La noticia falopa (modismo argentino que se usa para describir información que es insignificante, bizarra, de baja calidad o que sirve meramente como distracción) es válida cuando quieres tapar la realidad que el común la ve en la diaria.
Históricamente, la pauta, por más millonaria que sea, tiene sus consecuencias. Caída inexorable de las ventas y, por ende, del margen de credibilidad. Algunos gobiernos (por suerte, pocos en Argentina) ,sostienen que esa suerte de “endiosamiento” aparezca en las páginas de los impresos, en las noticias web, en las redes sociales, en las radios y la TV; flaco favor a la oposición.
La gente está harta de ver cómo los gobernantes se pasean por los pueblos, regodeándose de lo mucho que tienen a contrapelo de la mayoría que la ve desde las tribunas, utilizando el término futbolero. Es una suerte de casta de medio pelo, feudal, que ya pasó, que es arcaica.
Por eso sale la noticia falopa, porque a menor vista de la realidad, puedes distraer, aunque eso no siempre sea lo más favorable a la empresa mediática. El cliente entonces debe entender que no siempre es bueno tirar flores y que sea el eje para hacer creer que todo lo que hace está bien.
Paradojas de la vida . En una entrevista en Circo Freak,en Gelatina, @saboridopeter reflexionó sobre lo que nos provocan las noticias. En relación a eso, y mucho más en este presente donde estamos expuestos todo el día a un bombardeo digital, dijo: La información es una droga, no por la adicción, sino por los estados de ánimo que te provoca. Un domingo estaba escuchando The Who y leí una editorial de Morales Solá que me hizo mierda el domingo. Hay que administrar los niveles de información".
Existe, de esta manera, una naturalización en cada uno de nosotros a la hora de leer, en redes, en portales o en papel, lo que ocurre en el país y a partir de ahí entender que el resto de nuestro día no será igual, sobre todo si leemos (y esto lo agregamos nosotres) hechos que incluyan violencia, actos de injusticia, de discriminación o de corrupción, entre otros.
Exponemos nuestro estado de ánimo a una realidad que es cada vez más cruda y lo hacemos además porque somos, como Pedro, parte de una sociedad que se sensibiliza, que se preocupa y que se involucra con lo que lee, ve o escucha. Nos amargamos el día porque no podemos ser ajenos a lo que pasa en el mundo y eso es lo que nos sigue transformando en humanos en contraposición a la IA o a las máquinas. Loable descripción del filósofo cultural, Pedro Saborido.
Precisamente en la semana que pasó, muchos reconocidos periodistas porteños sufrieron el embate en carne propia mediante las redes sociales, la furiosa carga de ser oficialismo. No es bueno catalogar y tampoco es bueno hacer un hiperoficialismo. Vuelvo a decir, el cliente lo debe entender porque es el juego de la democracia y, obviamente, de las empresas de medios para no sucumbir en el ostracismo.
Marcelo Longobardi en Buenos Aires criticó duramente al periodista Pablo Rossi, calificándolo de "chupamedias del gobierno". El conflicto se originó por las declaraciones de Rossi en su programa de La Nación+, donde sugirió que, ante el cierre de la sala de periodistas de la Casa Rosada, los profesionales debían recurrir a una "autogestión" y "portarse mejor" para evitar regulaciones o censura.
- Longobardi cuestionó por qué un periodista elegiría ser "chupamedias del gobierno de turno" y lamentó la pérdida de la esencia de la profesión por "conveniencia política o económica".
- Concepto de "portarse mejor": Longobardi se mostró desconcertado ante la idea de que el periodismo deba elevar su calidad o "portarse mejor" como condición para no ser censurado, lo cual interpretó como una postura funcional al oficialismo.
Contexto mediático: Este enfrentamiento se dio en redes sociales y medios, donde se describió la situación como una verdadera "guerra de periodistas" en el marco de las tensiones con la gestión de Javier Milei.
En Santiago del Estero, puertas adentro, se da un debate similar, sumamente auspicioso, sobre el rol social de los medios más allá de la millonaria pauta en algunos casos. Y esta suerte de introspección es bueno recordar que alguien que tuvo la honrosa suerte de andar en bicicleta con broche en sus pantalones entregando comunicados de prensa, ahora devenido en millonario, cierto día se le ocurrió responder al dueño de un medio digital santiagueño que le permita acceder a la pauta para intentar poder subsistir, respondiendo de manera lacónica “que le vaya a pedir a Chabay” (SIC). Esta actitud es un síntoma de autoritarismo, ya que la democracia depende justamente de que nadie sea el dueño de la verdad y de que existan contrapesos que puedan señalar errores sin ser perseguidos.
Hace solo un par de años, el periodista Horacio Verbitsky escribió un libro muy bueno llamado “Un Mundo sin Periodistas” .El libro analiza las tensiones entre el poder político y la libertad de expresión durante la presidencia de Carlos Menem en la década de los 90. Y lo traes a estos tiempos y te darás cuenta de que lamentablemente ese equilibrio entre decir la verdad y decir lo que quiera el ocasional administrador de los bienes de todos, se resume en dos facetas: O sos inteligente o sos un mero pusilánime.
- La "complicidad" del silencio: Así como se denuncia en Buenos Aires la naturalización de las restricciones de acceder a una oficina de prensa oficial bajo argumentos de "seguridad nacional" o "autogestión", señalando que aceptar estas condiciones es el primer paso hacia un periodismo irrelevante.
- Democracia vs. Fanatismo: La democracia requiere del "desorden" del debate, mientras que el fanatismo busca la uniformidad que solo se logra eliminando la mirada crítica del periodista.
Esta postura fue compartida por otros colegas como Edgardo Alfano, quien durante los premios Martín Fierro de Cable reforzó la idea de que "un mundo sin periodistas no va a existir nunca", como respuesta a las agresiones constantes desde la política.
Así como se debate en CABA el ejercicio del periodismo ante la inobservancia del poder, Santiago va por el mismo camino; aunque duela decirlo, cada día que pasan ambas realidades se parecen o son iguales, ni que fueran del mismo partido.
Por Victor Hugo Jimenez
Para Diario de Santiago
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