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Las nuevas revelaciones en la causa por enriquecimiento ilícito colocaron a Manuel Adorni en su peor momento. Mientras el presidente Javier Milei ordenó sostenerlo sin fisuras y sus voceros repiten que "está firme", su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se trasladó de urgencia a la Cámara de Diputados y mantuvo un encuentro reservado con su presidente, Martín Menem, cuyo nombre circula ahora como eventual reemplazante, aunque las usinas del Gobierno lo desmienten.

La crisis escaló tras la declaración este lunes del arquitecto Matías Tabar ante el fiscal Gerardo Pollicita, en el juzgado federal de Ariel Lijo. Allí aseguró que Adorni pagó u$s245.000 por refacciones de alta gama en su casa quinta del country Indio Cuá, sin facturas ni comprobantes. El dato, por volumen y por modalidad, encendió todas las alarmas en Balcarce 50, ya que esa cifra contrasta brutalmente con los ingresos declarados del funcionario, que hasta ese momento ganaba $3,5 millones por mes.

 

 

En el entorno del vocero reaccionaron con una estrategia clásica: negar, relativizar y contraatacar. Aseguran que "ese no es el monto", que solicitarán una pericia contable y que incluso evalúan denunciar al arquitecto Tabar por brindar información falsa. "Adorni pidió factura y el arquitecto nunca se la envió", alegan. Pero cuando se les consulta cuál fue el costo real de las obras, la respuesta es tan contundente como incierta: "No lo sé". La discusión, por ahora, quedó atrapada en un terreno pantanoso de palabra contra palabra.

El problema para el Gobierno es que Tabar no se limitó a una declaración: presentó documentación respaldatoria en la fiscalía. Describió una obra que incluyó detalles de alto costo —pileta remodelada, parrilla, cascada artificial, mármol travertino y mobiliario a medida— que no hacen más que amplificar el contraste con los ingresos declarados del funcionario.

 

Puertas adentro, el clima se volvió irrespirable. Según pudo reconstruir iProfesional, en el bloque de La Libertad Avanza (LLA) crece la presión para que Milei tome una decisión drástica, pero nadie se anima a verbalizarla. Le están pidiendo a gritos que lo eche. "Está provocando una caída feroz en las encuestas", admitió un dirigente oficialista. Otro vocero legislativo fue más directo: "La crisis es muy fuerte, todos los días aparece algo nuevo y el Gobierno está paralizado".

El nerviosismo también alcanzó a la conducción parlamentaria. Martín Menem y el jefe de bloque, Gabriel Bornoroni, evaluaron convocar de urgencia a la bancada para ordenar la defensa política, pero chocaron con una dificultad elemental: "Nos piden salir a respaldarlo y cada día aparecen sapos y culebras nuevas que no podemos explicar", confesaron.

En ese contexto se explica el movimiento de Karina Milei. "Karina no viene si no es por algo importante; las leyes están todas frenadas", deslizaron en Diputados. Además de Menem, también aparece en danza la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, e incluso algunos mencionan —más como expresión de deseo que como opción real— el regreso de Guillermo Francos.

 

Fuente: Iprofesional

Autor: admin