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El relato oficial tiene una solidez aparente: superávit fiscal, inflación en descenso, riesgo país perforando pisos. El problema es que ese superávit  no computa los intereses devengados de la deuda capitalizable. Cuando se incorpora esa variable al cálculo, la ilusión contable se desvanece y lo que queda es una base imponible en colapso acelerado, producto de un industricidio silencioso que los indicadores macroeconómicos de corto plazo todavía no reflejan con toda su crudeza.

El círculo vicioso que nadie nombra

La dinámica estructural que se instala en la economía argentina en 2026 responde a una lógica de retroalimentación negativa de manual: el industricidio reduce la cantidad de empresas activas y con ello contrae la base imponible; la menor recaudación obliga al Estado a aplicar la motosierra sobre el gasto; el ajuste del gasto deprime la demanda agregada; la demanda deprimida genera más cierres empresariales. El perro se muerde la cola en tiempo real, con datos verificables del Indec .

Los datos son contundentes:

 

  • Capacidad instalada industrial: 53,6% — casi la mitad del aparato productivo, paralizado.
  • Empresas cerradas desde 2023: más de 22.000 unidades productivas desaparecidas.
  • Producción industrial: −8,7% interanual.
  • Recaudación fiscal: ocho meses consecutivos en caída.

La motosierra que no distingue

El instrumento de ajuste es brutal en su diseño conceptual: no diferencia entre subsidio político ineficiente y gasto generador de valor agregado. Es la misma herramienta que recorta una transferencia discrecional y que asfixia a las universidades públicas nacionales que construyeron ATENEA, el satélite argentino que hoy orbita la Tierra tras ser seleccionado por la NASA entre propuestas de casi cincuenta países. Un logro científico y tecnológico de primer nivel mundial, producido íntegramente por instituciones estatales a las que el gobierno les debe el equivalente a siete sueldos mensuales y que acumulan una pérdida del 32% en términos reales desde diciembre de 2023.

La contradicción no es menor ni anecdótica. Es estructural: Argentina puede construir satélites porque durante décadas invirtió en ciencia, tecnología y educación pública. El modelo de ajuste sin segunda fase destruye exactamente eso.

 

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El dato que el modelo matemático no procesa: la empatía

Existe una variable ausente en todos los modelos de optimización que guían la política económica del gobierno: la empatía. La capacidad de conectarse emocionalmente con los otros. De entender el lugar del otro no como abstracción estadística sino como realidad humana concreta.

Sin esa variable, el modelo sigue indicando que un obrero desplazado de FATE puede reconvertirse y mañana extraer petróleo en Vaca Muerta. Esa ecuación no se cumple en Argentina. No se cumple en ningún lugar del mundo. La reconversión productiva de trabajadores industriales especializados requiere tiempo, inversión, infraestructura de capacitación y —sobre todo— una política de Estado que decida que vale la pena hacerla. Nada de eso existe hoy.

Sin política de desarrollo, el ajuste es el programa completo

La discusión de fondo no es ideológica ni partidaria. No es kirchnerismo versus libertarismo. Es una discusión técnica sobre qué constituye un programa económico completo. La estabilización fiscal es condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo. La ausencia de política industrial activa, de crédito productivo, de diversificación exportadora y de visión de nación a mediano plazo convierte el ajuste en un fin en sí mismo.

 

El superávit contable que no computa los intereses capitalizables de la deuda, sostenido sobre una base imponible que se contrae por industricidio, financiado con el desmantelamiento del capital humano e institucional que produce satélites y forma ingenieros, no es un modelo de desarrollo. Es la primera mitad de un programa que no tiene segunda.

Mientras el debate político siga sin incorporar empatía como categoría analítica —la capacidad concreta de entender que las variables macroeconómicas tienen nombre y apellido, tienen familia, tienen historia— el modelo seguirá optimizando agregados y destruyendo personas.

Autor: admin