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Se complicó la situación legal de la santiagueña Agostina Paéz en Brasil.

La Policía Civil de Río de Janeiro imputó por injuria racial a Agostina Paéz, la abogada argentina que quedó retenida en Brasil tras un episodio con gestos racistas en un bar de Ipanema, en la zona sur de la ciudad.

Según informaron desde la fuerza policial en sus redes sociales oficiales, la investigación del caso se cerró y todo el material fue enviado al Ministerio Público.

 

Desde la 11ª Delegación Policial de Rocinha precisaron que la acusación recae sobre la turista por las ofensas racistas dirigidas a un trabajador brasileño. Además, las autoridades informaron que una amiga de la acusada, también argentina, es investigada por falso testimonio.

“El crimen no quedó impune y en Río de Janeiro el racismo no es una broma”, fue el mensaje que publicó la Policía Civil en sus canales oficiales al comunicar el cierre de la investigación y el avance de la causa judicial.

El comunicado de la PolicíaEl comunicado de la Policía Civil de Río de Janeiro

 

Agostina permanece retenida en Brasil desde el 14 de enero por realizar gestos racistas a un mozo en un bar. Sin embargo se conoció otro video donde se observa  a un hombre realizando gestos obscenos que refuerza la teoría de la defensa que apuntaba a un conflicto con los empleados del local.

 

 

La secuencia, capturada por cámaras de seguridad, muestran con claridad gestos obscenos y provocaciones dirigidas a la joven abogada por parte de uno de los trabajadores del lugar, hecho que podría modificar la calificación del caso y el rumbo del proceso judicial.

La situación fue el desenlace de una discusión que se originó, según relataron desde la defensa de Agostina —encabezada por el abogado Sebastián Robles—, tras un desacuerdo con la cuenta.

 

Según describió Robles, Páez y sus amigas consumieron bebidas alcohólicas en el local, abonaron su cuenta y, al retirarse, fueron interceptadas por cinco personas del establecimiento, quienes alegaron que debían pagar otra cuenta. Las turistas negaron esos cargos y pidieron hablar con el gerente.

Durante ese intercambio se produjeron diferentes tipos de injurias por parte de los empleados. “Una amiga termina abonando la cuenta para poder retirarse del local, porque se lo impedían, y hay videos que muestran que cinco personas no las dejaban salir”, sostuvo el abogado.

Luego del pago, mientras descendían por las escaleras, tres personas -incluida la que habría hecho el gesto- comenzaron a insultarlas. En ese momento, la joven abogada responde y otra persona que se acercó a ver qué sucedía filmó el gesto realizado por la joven de 29 años.

“Se agarraban los genitales, nos señalaban y se reían. Ahí es cuando yo hago ese gesto”, dijo Agostina, atribuyendo su reacción a la provocación del personal.

Para la defensa, estas imágenes “desarman la idea de una conducta unidireccional y espontánea de Agostina, ya que hubo una provocación previa del denunciante, con un gesto obsceno, por el cual ella contesta".

“Esto no borra el hecho, pero cambia el encuadre y refuerza la teoría de que hubo un conflicto bilateral y que demuestra una provocación”, subrayó Robles.

Agostina Páez, la abogada retenidaAgostina Páez, la abogada retenida en Río de Janeiro

El letrado contó que el objetivo ahora es lograr una autorización para que Agostina deje Brasil y pueda regresar con su familia.

La idea es que pueda volver al país, pero sometida a un proceso en el que se le realicen las formalidades pertinentes, se dé la primera audiencia que corresponda y, luego de eso, se levante la medida y pueda regresar con su familia y amigos. Después, continuar con el proceso de una manera virtual”, explicó en diálogo con TN.

Y remarcó: “Si el juez considera que necesita estar presencial, se lo hará. Lo que queremos resolver ahora es que salga del país”.

Desde el miércoles pasado, la argentina se encuentra con la tobillera electrónica  , luego de acercarse al Centro de Monitoreo para que le instalen el dispositivo.

La cautelar que impide la salida de Páez de Brasil no establece un plazo concreto, lo que, a juicio de la defensa, la convierte en una medida carente de criterios objetivos. “Hay una medida impuesta donde no fija ningún tipo de plazo razonable, una medida totalmente arbitraria. Le dicen que no pueden salir del país, pero no hasta cuándo”, puntualizó el abogado.

 

QUE DICE LA LEY BRASILEÑA SOBRE LA “INJURIA RACIAL”

 

La legislación antirracista brasileña es más amplia y prevé penas de prisión para distintas conductas discriminatorias. La Constitución de este país  establece que “la práctica del racismo constituye un delito no excarcelable bajo fianza e imprescriptible” y que está sujeto a pena de reclusión.

Existe también la  Ley 7716/1989 (conocida como Ley de delitos raciales), que tipifica conductas discriminatorias por raza, color, etnia, religión o procedencia nacional. 

Además, en enero de 2023 la Ley 14.532/2023  equiparó la “injuria racial” (insultar u ofender a alguien por motivos raciales) al delito de racismo, elevando la pena a 2 a 5 años de prisión, con multa. 

En Brasil, estas conductas no se consideran faltas menores ni delitos excarcelables: son delitos graves, con penas que pueden alcanzar hasta cinco años de prisión. Las normas se aplican a todos, sin importar nacionalidad, y rigen incluso si los hechos se producen de manera aislada o en contextos informales.

Ley Nº 7.716: el marco principal

El principal instrumento legal es la Ley Nº 7.716, que define el delito de racismo e incluye una amplia variedad de conductas:

Negar acceso a empleos o escuelas por motivos de raza, color, etnia o religión.

Restringir la entrada a bares, restaurantes, edificios públicos o transporte.

Obstaculizar la inscripción escolar de niños y niñas.

Todas estas acciones se consideran atentados contra derechos fundamentales y reciben castigos penales severos.

 

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Injuria racial: igualada al racismo

El Código Penal brasileño contempla la figura de la injuria racial, que se configura cuando se ofende el honor de una persona concreta mediante referencias a su origen racial, étnico, religioso o nacional.

Hasta enero de 2023, la injuria racial se diferenciaba del racismo por su alcance individual. Sin embargo, tras una reforma promulgada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, la injuria racial fue equiparada al delito de racismo, con importantes implicancias:

Se volvió imprescriptible.

No admite fianza ni excarcelación.

La pena se eleva a 2 a 5 años de prisión.

Agravantes y sanciones adicionales

La normativa también contempla circunstancias agravantes:

Si el delito es cometido por dos o más personas, la pena puede duplicarse.

 

Si ocurre en estadios, eventos deportivos, culturales o religiosos, los condenados pueden ser inhabilitados para asistir a esos espacios por hasta tres años.

La ley es clara: no se admite el argumento de “broma” o “animus jocandi” como atenuante.

Atento a esta situación , ahora habrá que esperar el dictamen del Ministerio Público Fiscal y su pase al juez que entiende la causa para el veredicto final.

Autor: admin