Santiago del Estero es un “desierto informativo”, según Fopea

El informe denominado “Desierto de Noticias en la Argentina” se hizo con encuestas a 2.464 responsables de medios del país, entre ellos 54 de Santiago del Estero. La periodista Fátima Morales, que tuvo a su cargo la investigación en la provincia, destacó en una entrevista a Radio Universidad que en la jurisdicción “hay muchos medios, pero lo que encontramos son reproducciones textuales de lo que se emite desde las oficinas de gobierno y de los medios más grandes”.

El trabajo se desarrolló en los primeros dos meses y medio del año y tuvo como patrón de medición un “bosque” informativo en el cual se encuentra una variedad de medios y temáticas, con condiciones laborales que permiten el desarrollo del periodismo y el acceso a las audiencias de información de calidad. Esa calificación desciende a “semidesierto” hasta convertirse en un “desierto” por la dependencia estatal y la escasa producción propia. Bajo esa premisa, la mayor parte del país vive en un desierto informativo, salvo en áreas bien delimitadas de las principales provincias como Córdoba, San Luis, Mendoza, Buenos Aires o Santa Cruz.

“Este informe tiene que ver con la posibilidad que tiene cada habitante de acceder a información de calidad dentro de su localidad. Santiago del Estero es un desierto informativo y, si se lo contrasta con a nivel nacional, que tiene un 47,9% de todos los medios como desierto, en nuestra provincia supera el 80%”, explicó Morales.

Los datos son elocuentes. Un 81,5% del territorio es considerado “desierto” por la falta de pluralidad y condiciones para ejercer el periodismo: “hay condiciones sumamente débiles para el ejercicio del periodismo profesional, o que este está restringido o no ha conseguido desarrollarse de un modo estable. Puede que existan medios y periodistas, pero que estos tiendan a contar lo que pasa en otros ámbitos o estén acotados al discurso oficial. En este lugar faltan las noticias locales verificadas o resulta muy difícil acceder a ellas”, precisa el informe.

Sólo cuatro departamentos (Alberdi, Belgrano, Río Hondo y Loreto) alcanzan la categoría de “semidesierto” con 14,8% por alguna leve variedad informativa. Esto implica que “hay condiciones escasas para el ejercicio del periodismo profesional. Existen medios y periodistas, pero la producción de noticias locales presenta dificultades serias, en especial cuando se trata de la difusión de información sensible para la calidad de la vida pública local. Es posible que en este lugar sea más sencillo saber qué pasa afuera que adentro”.

Mientras que al departamento Capital es al único que se lo señala como “semibosque” (3,7%) por una minoritaria presencia de medios con una limitada producción propia: “Hay condiciones para el ejercicio del periodismo profesional, pero éste enfrenta limitaciones y riesgos que podrían ser graves. Si bien es posible que recibas noticias sobre tu entorno, existen déficits capaces de afectar la diversidad y profundidad de la cobertura, en especial de la información sensible para la calidad de la vida pública local”, señala Fopea.

Ningún departamento alcanza el nivel de “bosque”, algo que es común a la región Noroeste, pero que sólo se asemeja en provincias con alta concentración hegemónica como Formosa o Misiones.

Morales señaló que si bien en Santiago hay muchos medios, sobre todo radios FM en los lugares más recónditos del territorio, y aunque algunas producen contenido local, en su mayor parte se trata de información institucional por ser dependientes del municipio o comisión, o bien porque tienen pauta oficial”.

“El contenido es repetido –indicó-. Si hacemos un análisis de lo que se trata y lo que los dueños dicen que se aborda, hay muy poco contenido producido por dos o tres medios y el resto es reproducción. En los medios gráficos pero también en las radios y los canales hay reproducción textual de lo que producen las oficinas de gobierno, como de los mismos medios hegemónicos”.

En los pocos casos en que los entrevistados accedieron a revelar sus ingresos por pauta oficial, indicaron que implica entre un 10 o 20%. La cantidad de periodistas que tienen esos medios es muy escasa: por lo general sólo uno y en condiciones de precariedad laboral (los periodistas cobran parte de la publicidad que venden) y polifuncionalidad (cubren distintos roles).

Esta investigación refuerza la certeza de una fuerte verticalidad del discurso único del gobierno que premia y castiga con pauta oficial o contratos multimillonarios según el poder de fuego del medio. Ese disciplinamiento apunta a erradicar cualquier crítica o abordaje de temas incómodos al poder y a entronizar un discurso único del zamorismo. Esa pobreza de alternativas para informar acceder a una pluralidad de informaciones no sólo atenta contra el principio democrático sino que lesiona derechos constitucionales.