Escandalo de proporciones en el reinado de España
La Casa de Rey no permaneció impasible ante las actividades empresariales de Iñaki Urdangarin, esposo de la infanta Cristina, séptima en la línea de sucesión al trono de España. En 2007, conocedora de sus actividades en el instituto Nóos, eje ahora de una investigación judicial en conexión con el caso de corrupción Palma Arena, decidió enviar a Barcelona a un asesor externo de la Casa del Rey para tratar con Urdangarin y sus abogados. El emisario, según fuentes oficiales, fue el abogado José Manuel Romero Moreno, conde de Fontao, marqués de San Saturnino, consejero de Patrimonio Nacional y persona muy próxima a palacio desde al menos 1993, cuando de la mano de Fernando Almansa inició su actividad como asesor externo. Su objetivo era lograr el cese de las actividades societarias del duque de Palma, incluidas las del instituto sin ánimo de lucro Nóos.
En la reunión con Urdangarin y sus abogados, del bufete catalán Bergós, estos plantearon, siempre según las citadas fuentes, deshacer el entramado y vincular todas las actividades a una fundación. La Casa del Rey, en respuesta, elaboró un informe en la que se pedía a Urdangarin el abandono de actividades de Nóos, se rechazaba de plano la creación de la fundación y se recomendaba al duque de Palma que buscase trabajo fuera de España. El duque de Palma se trasladó en 2009 con su familia a EEUU. En abril de 2009 la Casa del Rey anunció que la infanta Cristina, Iñaki Urdangarín y sus cuatro hijos se iban a trasladar después del verano a Washington por motivos profesionales. El duque de Palma trabaja para Telefónica Internacional en Estados Unidos. La infanta, aparte de su agenda oficial, sigue colaborando en trabajos humanitarios con la Fundación La Caixa, sobre todo, en Latinoamérica.
La iniciativa de la Casa del Rey surgió como consecuencia de las primeras preguntas que la oposición al Gobierno de Jaume Matas formuló en el Parlamento balear a cuenta de los eventos que organizaba Urdangarin para esa comunidad autónoma.
El duque de Palma logró dos contratos por 2,3 millones de euros para organizar congresos sobre turismo y deporte en las islas. Lo hizo como presidente de Nóos, un instituto sin ánimo de lucro que desviaba el dinero público conseguido del Gobierno balear hacia empresas privadas con ánimo de lucro propiedad del propio Urdangarin.
El yerno del Rey abandonó el instituto Nóos en junio de 2006. Su esposa, la infanta Cristina, también formaba parte de la junta directiva como vocal, puesto que dejó en la misma fecha. Solo unos meses después, la Casa del Rey intentó poner en orden todo el conglomerado empresarial creado por Urdangarin, que dejó de visitar instituciones para lograr contratos.
















