Aplausos, aliento y lágrimas en la despedida de Kirchner
Los presidentes sudamericanos acompañaron a Cristina, quien lloró junto a sus hijos Máximo y Florencia. Cristina Fernández de Kirchner estuvo en la Galería de los Patriotas Latinoamericanos durante más de tres horas, para despedir a su esposo Néstor Kirchner. La acompañan sus hijos Máximo y Florencia, y arribó al lugar pasadas las 11 de la mañana en un helicóptero.
Se fue del Salón luego de las 14, cuando también se retiraron los presidentes latinoamericanos que llegaron al país para brindarle su apoyo a la Presidenta.
La gente que desfilaba incesantemente por el Salón de los Patriotas Latinoamericanos le brindaba su apoyo a la Presidenta, quien se quebró en varias oportunidades y lloró junto a su hija. Hugo Moyano y Estela de Carlotto también acompañan de cerca a la mandataria.
Luego del mediodía llegaron a la capilla ardiente los presidentes Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Colombia) y Sebastián Piñera (Chile). Más tarde arribó Pepe Mujica, de Uruguay. Los mandatarios expresaron todo su pesar al abandonar el recinto. El discurso tuvo el mismo eje en casi todos los casos. “Argentina queda huérfano. Se ha ido un hombre que hizo mucho por toda Latinoamérica”, dijo Evo. Piñera, en cambio, mencionó su dolor por Cristina: “Estuvieron casados por 35 años, todo una vida juntos. Será muy difícil de sobrellevar para la Presidenta”. Mujica aseguró que “seguir luchando es el mejor homenaje que se le puede hacer a Kirchner”. “No me puedo olvidar que hay casi medio millón de uruguayos acá y no se sienten extranjeros”, agregó.
El adiós a un líder
Pasadas las 10 se abrieron las puertas el Balcarce 50 y la gente, conmocionada, comenzó a desfilar por el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. A cajón cerrado y sin le presencia de Cristina Fernández empezó la ceremonia en un marco de sumo dolor. Alicia Kirchner (hermana de Néstor), Aníbal Fernández, Jorge Coscia, Daniel Scioli con Karina Rabolini, Débora Giorgi, Agustín Rossi, Nilda Garré, Florencio Randazzo, Juan Manzur, Guillermo Moreno, Julio De Vido y Gabriel Mariotto, entre otros, estuvieron presentes desde el primer momento.
Cristina, quien llegó a Buenos Aires durante la madrugada desde El Calafate, no estuvo presente en el momento que se abrieron las puertas de la Casa Rosada. Tampoco se hizo presente Julio Cobos. Mario Ishii y Alejandro Granados, de José C. Paz y Ezeiza, respectivamente, fueron los primeros intendentes del Conurbano en aparecer detrás de la Presidenta.
Con aplausos emotivos y con la V peronista como seña identificadora, miles de personas le daban fuerza a Alicia Kirchner y al resto de los funcionarios del Gobierno Nacional.
La llegada a Buenos Aires
En un vuelo simultáneo, que arribó al aeroparque metropolitano minutos antes de las 2, también vino desde la ciudad sureña la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien luego siguió viaje en helicóptero a la residencia presidencial, en Olivos.
Poco antes de viajar, la familia tributó una despedida íntima al ex mandatario fallecido, y el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, participó con muchos de los vecinos de los Kirchner en una misa en una capilla de la ciudad.
En tanto, miles de personas dieron ininterrumpidamente desde ayer su testimonio de pesar en la Plaza de Mayo, y cargaron las rejas perimetrales de la Casa Rosada con flores, banderas y mensajes, en los que predominaron palabras de admiración por Kirchner y de aliento para su esposa.
“Tu partida nos duele pero tu legado quedará por siempre”, “Gracias Néstor” y “Todo el pueblo te acompaña. Fuerza Cris”, decían algunos de los más característicos.
Manifestaciones similares, de gran espontaneidad y numerosa participación se vivieron ayer en todo el país, en alto contraste con el escaso movimiento que se esperaba para una jornada destinada al censo nacional.
Hubo actos masivos por ejemplo en el Monumento a la Bandera, en Rosario; en la plaza Nueve de Julio, en Salta; en la plaza Independencia, en Tucumán; en la plaza San Martín, en Santa Rosa; en la Plaza de la Intendencia, en Córdoba, y en el Centro de Congresos y Convenciones, en Mendoza.
En la capital mendocina se organizaba anoche una caravana con decenas de colectivos para traer trabajadores a Buenos Aires.
En la Plaza de Mayo, desde la medianoche, las autoridades vedaron la presencia del público en la mitad de la plaza entre la Casa Rosada y la Pirámide de Mayo, y se abocaron a instalar un vallado para conducir la fila de quienes deseen dar su último adiós al ex mandatario a partir de las 10.
También se desplegaron allí baños químicos, puntos de provisión de agua, puestos sanitarios y una gran carpa para las necesidades del protocolo para las autoridades invitadas.
El público podrá entrar en fila -aunque sin banderas, flores ni cámaras- por la histórica puerta de Balcarce 50 para pasar junto al féretro que será instalado en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos.
El país estará de duelo por tres días, disposición que fue imitada por gobiernos provinciales y municipales. En Santa Cruz, provincia natal de Kirchner, también habrá suspensión de actividades mientras duren las honras fúnebres.
28 de octubre de 2010












